viernes, 10 de julio de 2015

BOB DYLAN. Teatro de la Axerquía, Córdoba. Jueves 9 de Julio de 2015.

BOB DYLAN. Teatro de la Axerquía, Córdoba. Jueves 9 de Julio de 2015.

Fecha cordobesa del dylaniano “Never ending tour” que nos dejó más que satisfechos de haber adquirido esos tickets no demasiado baratos, pero sí lo suficientemente buenos como para disfrutar del tío más talentoso de Duluth en un entorno privilegiado, el Teatro de la Axerquía.

Ya en la fila, uno de esos “locos maravillosos” que siguen a Bob por el mundo preconizó el set del concierto, sin desde luego, mucho desatino, además de contar historias sobre compañeros y compañeras que desafían a sus guardaespaldas en los hoteles reservando las suites de al lado.

¿Por qué, si hay devotos que se desplazan a Lourdes, dejándose mil euros, ansiosos de un milagro, no voy yo a seguir a Bobby en su gira española? Eso sí, sin gilipolleces –exclamaba-.
No hay más que rascar, lo de Dylan es cuestión de fe y todo lo demás, hablar por no callar.

Al grano. Mr. Zimmerman, respetable señor de 74 años, hizo lo que sabe, exprimir sus últimos discos frente a la indulgencia por la que podría optar atacando el cogollo de su obra. Así lleva años, y es lo que hay. Parece soltar entre líneas “Si no te gusta, no vengas. No lo pases tan mal”. Para nosotros, ya es más que un logro que este entrañable abuelete se marque un repertorio de veinte canciones –exactísimas-, aportando saber hacer, tablas para parar dos trenes y una fina voz de lija que cada vez nos atrapa más.

Cartel mangado. Decoración para la redacción de Vinylola.blogspot.com


“Things have changed”, “She belongs to me” y “Beyond here lies nothin´” abrieron el concierto. Gran sonido y a rodar. Sus músicos de siempre, como de costumbre, brillaron sin virguerías, con un soniquete entre temas más que atractivo. Algo así como una música de continuidad que anticipaba la tonalidad del tema por venir. Genial, sutil y cosa de maestros. Así prosiguieron “Pay in blood”, la sinatrada “Full Moon and Empty arms” –por cierto, bellísima-, y una sorpresa rescatada de su “Blood on the tracks” como fue “Tangled up in blue”. Poco después y sin mediar palabra, como en los anteriores shows de Madrid y Granada, parón de veinte minutos para que el adorable ancianico descanse un ratín, y vuelta al corte.

Posible fotografía chula de Dylan y su banda. Hacer fotos estaba prohibido.


En esta sección pudimos, entre otras, saborear “Spirit on the water”, “Soon after midnight” –fantástica- u otra sinatrada, aunque igualmente atractiva “I´m a fool to want you” con la que cerró su repertorio, de nuevo sin echar la vista atrás, ni soltar un mu.
Breve encore encabezado por una “Blowin´ in the wind” no demasiado alejada –para lo que él acostumbra- de su armonía original y “Love sick” echando el cierre. Ahora sí, con saludo a lo torero incluido. Olé.

En éste bus de cristales tintados salió Dylan. Probablemente saludó a Vinylola.

miércoles, 8 de julio de 2015

CALLING FESTIVAL. Clapham Common Park, Londres. 4 JULIO 2015. Ryan Adams, Noel Gallagher, Modest Mouse…



CALLING FESTIVAL. Clapham Common Park, Londres. 4 JULIO 2015. Ryan Adams, Noel Gallagher, Modest Mouse…

Calor abrasador para la edición 2015 del Calling Festival. Suerte o suplicio, según se mire. Para los cientos de londoniers allí congregados supuso un disfrute cercano al de un cerdo en una charca, pero para los aquí firmantes, ansiosos del fresquito británico que España estos días les niega, más bien se asemejó a lo segundo. Bochorno infernal bajo un Lorenzo de justicia. Ante la falta de corresponsales, Vinylola se centró en el escenario principal, donde un line-up encabezado por Noel Gallagher y sus high flying birds nos sació hasta prácticamente la caída del sol.

Abrieron “Sunset sons”, joven cuarteto inglés que bien podrían ser sucesores de los inefables Maroon 5 o 30 Seconds to Mars. Cierto es que aunque el buenorro frontman (todos los “must” en su aspecto y vestimenta incluidos) desvirtuaba el potencial de la banda –a pesar de su formidable voz-, cumplieron con un repertorio más que chulo y buenrollista. Hits sin parangón como “Medicine”, “Come easy” o “Can´t wait” dieron buena fe de que estos muchachos tienen todas las papeletas para ganarse sobradamente las lentejas no solo en esto de la música, sino en cualquier ámbito relacionado con la imagen.

Más adelante, y en pleno sofocón aparecieron “Echo and the bunnymen”. Anclados aun a la nueva ola no dejaron de gustarnos atacando clásicos como los de su “Ocean Rain”. El quinteto cumplió con nota ante una audiencia de lo más heterogénea (tónica general a lo largo del festival) pues desde los cincuentones más curtidos hasta los pipiolines de la gran bretaña supieron agradecer esa “macarrería pasiva” que tantos y tantos grupos le han fotocopiado a Ian McCulloch y compañía, que sin soltar su cilindín y vestido de negro dio la talla como sí de un oscuro y humeante club de cien personas se tratara.

 En pleno zenit de calúa ¿Que mejor que disfrutar entre dos mil energúmenos teenagers de “The Hives”? Cualquier cosa. Pero en su afán informativo, Vinylola se atalajó su más elegante hato punk-rock para esperar lo gordo del festi tras unos Hives que arrasaron entre la muchachada con sus clásicos. “Come on” para abrir, “Main ofender” en mitad del set y “Hate to say I told you so” en la conclusión. Un puñado de canciones que, pasados los años, siguen estando en el pedestal del rock más enérgico.

The Hives. Ya, honorables padres de familia.
 

Cuenta atrás bajo la enigmática atmósfera que “Modest Mouse” nos trajo ya a la caída de la tarde. Una banda que muy probablemente puedan considerarse “The next big thing” al estilo de “My morning Jacket” pocos años atrás. Estos curtidos músicos de la escena de Seattle hicieron las delicias de los oyentes más experimentados. Alucinante observar cantando todas sus canciones a personajes más cercanos a la jubilación que al acceso a la universidad. Un conjunto que a veces rondaba los siete componentes trituró temas como “Paper thin walls” o “Pups to dust” consiguiendo ambientes cercanos a los que se obtendrían en una metalúrgica. Percusiones totalmente analógicas y afinadas según el tono de depende que temas, dieron ese toque visceral y arcaico a la par que avanzado que todos esperabamos. “Float on” y “The View” dieron muestra de ello para cerrar una hora de concierto de lo más intensa.

Modest Mouse. Estampados de animalicos.


A continuación. Ryan Adams. Lo que realmente nos llevó rumbo al Calling, debido a su relación de amor-odio con España, sus promotores y por supuesto sus fans-toca-pelotas ibéricos. ¿De verdad es necesario desplazarse dos mil y pico kilómetros para disfrutar de este hombre? Bueno, eso de hombre habría que matizarlo, pues esta bestia parda se marcó un concierto de muy señor mío. Algo que compensó con creces nuestra inversión en vuelos low cost.

Spitafields market? No. Ryan Adams en su salsa.


Una retalía de cacharritos, cuadros, amplificadores gigantes (claro homenaje al Sr. Young), calaveras cromadas, banderas hippies y por supuesto, máquinas de marcianitos ochenteras nos recibió mientras se nos caía la baba deseando que todo comenzara. Y vaya si comenzó...

Una especial atención a sus primeros álbumes y último disco, aparte de a “The Cardinals” nos dejó turulatos desde el minuto uno. Tan solo “Gimme something good”, “Let it ride”, “Stay with me” o “Dirty rain” sentaron las bases de lo que iba a ser uno de los mejores shows que hasta el momento hemos cubierto.

¿Es un pájaro, es un avión? No. Ryan dejándose las cervicales.


Total conexión entre los miembros su actual banda “The Shining” que dio como resultado una performance a la vieja usanza. Improvisaciones totalmente bluesy por parte de Adams (gratísima sorpresa su dominio de la guitarra solista) que fulminó con maestría, clase y estilo unas “Fix it”, “Paceful Valley” o “Come, pick me up” sonaron como Dios. Si algo hay que decir, es que este tipo lo da todo. Si tiene que romperse la nuca haciendo un solo, lo hace; si tiene que patear un ventilador, lo hace; si tiene que arrancar dos veces para que salga como se debe, se hace; o si tiene que alabar escupiendo que Tom Araya y Freddy King (Slayer) son los putos mejores compositores del mundo, lo hace. Un rollo anfetamínico y punk a veces y otro progresivo a lo “Southern rock” en otras que nos voló la tapa de los sesos mientras desgranaba “Shakedown on 9th Street” o “Magnolia mountain”. ¿Hemos dicho que lo da todo? Si. Pero también lo tiene todo. Una genuina estrella del rock, ecléctica y genial de nuestros días que se fue sin despedirse. Faltaría más.

Noel. Saliendo con todo de frente.

 Para terminar “Noel Gallagher” y sus high flying birds hicieron suyo el parque. Bastante menos excitante que lo que acabábamos de presenciar, Noel dejó el listón alto presentando su nuevo y formidable disco “Chasing yesterday”. Una revista británica sobre el reseñaba “The song is not always remains the same”, y efectivamente, no hay más que decir. Mucho respeto por lo nuevo de Noel pero un poco cansados de que cada festival donde aparezca parezca un parque temático “Oasis” .Fans farloperos, yuppies pijos y una calaña muy rara que no hace justicia a la película que el más inteligente de los hermanos quiere llevar a cabo. En fin, disfrutamos de su tiempo pero no pasamos de considerarlo una simple coda en comparación con lo vivido una hora antes. Siempre es una alegría que entre sus fantásticos nuevos temas no dejen de sonar “Digsy´s dinner”, “ The masterplan” “Champagne supernova” o “Don´t look back in anger” lo cual para cerrar el festival es garantía de buen sabor de boca. 

martes, 16 de junio de 2015

Crónica: “Porgy & Bess” Cape Town Opera. Teatro Real, Sábado 12 Junio 2015.



Crónica: “Porgy & Bess” Cape Town Opera. Teatro Real, 12 Junio 2015.

La segunda de las nueve representaciones con las que la “Cape Town Opera” presentó su versión de “Porgy and Bess” no pudo acabar con mejores sensaciones. La compañía sudafricana siguió dejando el listón muy alto con un libreto, que por su aceptación popular –obviando rupturas y tabúes socio-culturales- desde prácticamente su estreno hace exactamente ochenta años supone un reto para cualquier conjunto que se propone afrontarla en su integridad.

Porgy. Sufridor irredento. La gran ovación de la noche.

Esta atractiva e inmortal historia de poliédricos ángulos, tan anclada en la idiosincrasia norteamericana, sigue tristemente representada en más calles yanquis de las que a priori pudiera parecer. Hay cuentos que se repiten década tras década y este, por desgracia sigue, y tristemente seguirá estando en boga. La peculiaridad y el punto de distinción de la versión ofrecida por la “Cape” reside en el transporte de la historia desde el ghetto de Charleston a los de actual Ciudad del Cabo. Aunque los personajes se mantienen respetuosamente intactos se les ha dotado de una credibilidad y realismo que a día de hoy no tendrían que envidiar a los recreados por el gran DuBose Heyward, y –a buen seguro- por los cuales, el mismo autor se habría sentido magnetizado.

Sportin´ life. Nuestro camello favorito.

“Summertime”, esa nana más grande que la vida que supuso el enganche al éxito universal de la ópera, abrió sin ningún tipo de overtura la obra, recreando un ambiente conmovedor, que sumado al escenario de el Real no hizo más que amplificar su belleza. También maravillas como “Gone” o la más coral “It ain´t necessarily so” se vieron relucientes y conmovedoras a la manera que los más exigentes Armstrong, Davies o Holiday, prominentes versionadores del catálogo George/Ira Gershwin, les hubiera gustado saborearlas. Una joya que ya tardaba en volverse a representar en la capital de la mano de un reparto inconmensurable que interpretaba hasta con las pestañas.

Suburbios, pescadores y partidas de dados.

Referencia especial a Orquesta titular del Teatro Real, afrontando de manera sobresaliente unos pasajes orquestales –banjo incluido- que nos llevaron al séptimo cielo de la música contemporánea. Vale, aun algunos rezan que poco tiene que ver lo que se pretendía en las partituras originales –a pesar de los muy marcados diálogos en “gullah”- con lo que finalmente quedó reflejado. Es cierto, y a veces, dejándonos llevar por nuestro negro y afro-americano subconsciente desde nuestro interior luchamos por escuchar esas increíbles canciones de la manera más bluesy o góspel posible en contraposición a esas constantes referencias melódicas a A. Berg o Rubinstein en su musicalización, pero ¡qué demonios! ¿Acaso esos adorados Charles Mingus o Nina Simone no hubieran salivado por interpretar sus scores en el foso?

Bess. Proxenetismo, mono y demás lindeces.
En definitiva, altamente recomendable el pasarse por las taquillas del Teatro Real durante el siguiente mes, pues aun quedan siete representaciones hasta el próximo 10 de Julio.

domingo, 19 de abril de 2015

V EDICIÓN DE LA GRANJA FESTIVAL. 17 Y 18 DE ABRIL DE 2015. Daimiel (C.Real). Día 2

V EDICIÓN DE LA GRANJA FESTIVAL. 17 Y 18 DE ABRIL DE 2015. Daimiel (C.Real). Día 2


Nueva edición de uno de nuestros festivales fetiche, que en esta ocasión pasa de celebrarse en el recinto ferial de Daimel a la sala habitual donde se viene dando la programación que la organización (asociación cultural y sello discográfico "La casa con ruedas") prepara mensualmente.

Repartido en dos fechas, éste contó con las actuaciones de Julián Maeso, teloneado por Suny durante la primera de ellas y la combinación de Hermana Morfina, The Boo Devils y Junior MacKenzie para la segunda. Lamentablemente y por motivos de agenda nuestra asistencia se vio reducida al último día. En siguientes ediciones, prometemos enviar a corresponsales lo suficientemente sobrios para cubrir el evento como creemos os merecéis.

2º DÍA.

"Hermana Morfina", como siempre atinan con nota sobre lo esperado. Rock sin huecos, y unos tíos curtidos en mil batallas que no parecen precisar de ensayos infinitos. Eficiencia, diversión y mala ostia que conquistan a la afición año sí y año también. Melocotonazos como "Coche Policia", "Déjame mujer" o "Ven conmigo" además de adelantarnos números de su nuevo siguiente disco "Nada me sienta bien" resonaron como bombas mientras un aproximadamente centenar de granjeros coreaban cerveza en mano sus estribillos. Estos cinco figuras no deberían faltar en cualquiera de las siguientes ediciones.

Chungo. Frontman de "Hermana Morfina" entregado a la causa.


Juan Fortea aka "Junior MacKenzie" por su parte comenzó exigiendo silencio, cosa razonable debido a la delicadeza y sensibilidad de su nuevo trabajo, el EP "Mr. Good Horse" en contraposición con la actuación anterior. 


A pesar del fantástico y jovencísimo cuarteto que para la ocasión le acompañaba (instrumentos de cuerda frotada, teclas, coros..) no supimos destilar esas influencias exquisitas (Jeff Buckley, Damien Rice, Elliott Smith...) con las que pensábamos relamernos. Más bien nos decepcionó el hecho de que Mackenzie no supo gestionar su intervención en un festival eminentemente rock que poco se parecía a un íntimo café (ya nos hubiera gustado!), haciendo sentir a la audiencia incómoda en algún que otro momento con una soberbia sobrante, y que derivó en una actuación solamente cañera por despecho. Carencia de empatía que arruinó su, a priori muy atractiva propuesta.

Junior MacKenzie. La Granja Festival. Abril 2015


Para cerrar, "The Boo Devils", banda madrileña que fagocita a Johnnie Cash, Cramps, Stray Cats o Social Distortion por igual y que quitó el mal sabor de boca que pudiera permanecer en nuestros paladares. La tónica de su repertorio fue la frescura sin necesidad de payasadas y movimientos facilones del quinteto y que conquistó a propios y extraños. Con nuevo trabajo bajo el brazo "Mala Suerte" estos curtidos músicos de la escena capitalina se salieron con la suya al querer hacer "suyos nuestros culos" según palabras de Al, su frontman. Perfecta sincronización y tablas sobradamente demostradas tras varias giras europeas que cristalizaron en un buen rato de campeonato. "The first in line" o la "(Rubinizada) Personal Jesus" hicieron las delicias de rockers, folkies y popies que bailaron en comunión hasta pasadas las dos y media de la mañana. Chapó.

"The Boo Devils" por las nubes.


Mención especial a la organización, la cual nos trató cual Pitchfork journalists entre paella, cervezas y pinchadas varias a cargo de l@s chic@s de "Nokton Mag" que nos conquistaron desde el minuto 0. Un encuentro la mar de familiar que ya muchos quisieran y que esperamos goce de continuidad. 

domingo, 12 de abril de 2015

THE JAYHAWKS. Sala Barceló (Madrid) Viernes 10 Abril 2015

THE JAYHAWKS. Sala Barceló (Madrid) Viernes 10 Abril 2015

Nueva cita con The Jayhawks en la capital. Esta vez, y a diferencia de nuestro último encuentro con la banda en el Huercasa Country Festival, Gary se encontró mucho más cómodo, incluso cabría decir que con algún que otro quinto entre pecho y espalda. Buen humor y camaradería que sumado a una tempestiva hora dio como resultado un set de lo más fresco e inesperado.

Abrieron entre otras “I´m gonna make you love me”“Big Star” y la instrospectiva “Stumbling through the dark” que agruparon a la audiencia hacia el centro del Teatro Barceló (antigua discoteca Pachá) puesto que en el segundo circulo (zona más retirada y pegada hacia la barra final) el sonido se percibía notablemente mas flojo e insulso. Pasos adelante y todo solucionado.

Gary & Co. De buen rollo.

 “Save it for a rainy day”, “Waiting for the sun” o “Smile” se encargaron de poner las cosas en su sitio, a la vez que la ecualización fue mejorando minuto a minuto. A destacar las constantes ráfagas de violín en vez de la habitual mandolina a cargo de Kraig Johnson que amplia su arsenal instrumentístico bolo a bolo.

En medio de todo el bloque central del repertorio Gary introdujo algún que otro flash melódico que aseguró pertenecía a alguno de los temas que conformarán el siguiente álbum –suponemos de la banda-, lo cual nos sorprendió en la misma medida que hizo sonreír a sus bandmates (recalcamos su poco común alegría escénica) que se tronchaban.

En la recta final, arranque a cargo de “Trouble” y metida de mano al “Tomorrow the green grass” ¿Qué mejor?. Un breve parón para recargar pilas y cierre a lo grande. “Bad time” de nota y la poco asidua  “Tailspin” que finiquitaba la actuación.

Mr. Louris se marchó ¡haciendo el avión!

 Como siempre, el grupo de Minnesota sigue atrayéndo a nuevos y viejos seguidores a su mundo a base de canciones inmensas, referencias clásicas e imperecederas y tablas sobre el escenario como para reformar en roble la trasnochada decoración del Teatro Barceló de arriba abajo. Vuelvan pronto.

lunes, 23 de marzo de 2015

ALFA & THE BANG. “La Casa con ruedas” Daimiel (C. Real) Sábado 21 Marzo 2015.


 ALFA & THE BANG. “La Casa con ruedas” Daimiel (C. Real) Sábado 21 Marzo 2015.

Primera cita con la programación seleccionada por “La casa con ruedas” para esta primavera. En esta ocasión tuvimos el placer de disfrutar del nuevo proyecto de Alfredo Fernández tras “Buenas noches Rose”, “Perros de paja” y “Le punk”, denominado simplemente “Alfa”, esta vez acompañado por “The bang”, su banda de apoyo para su nueva gira, compuesta mayoritariamente por miembros de “Le punk” a excepción del batería Iñigo Iribarne, toda una garantía de calidad.

Un recién estrenado Ep llamado “Santa Cecilia y el diablo” sirvió para seguir mostrando sus nuevas canciones, dando también tregua a viejos clásicos procedentes de sus ya más de veinte años alegrándonos la existencia.

Alfredo Fernández- Genio y figura.

 El repertorio arrancó con, entre otras, “Vivir sin tu amor”, “La distancia” o “1432” que nos engancharon de inmediato y por supuesto, nos sanearon de múltiples propuestas sobredimensionadas a las que últimamente estamos demasiado expuestos. Unos trabajadores del rock que simplemente funcionan... y molan. Dos premisas que no suelen ser coincidentes en estos tiempos de promo e imagen “impequeibol”.

Sin necesidad de memeces, Alfredo y compañía siguieron respondiendo con exquisiteces como “Martita Ruíz”, “La mañana” o una “El final del viaje” que él solo se marcó, telecaster de chichinavo en mano a causa de una rotura en su guitarra de cabecera, y que nos supo de maravilla. Disfrutar de escritura de alto nivel, plagada de sinceridad y sensibilidad alejada de tópicos hoy en día no es moco de pavo. Tipo infravalorado a todas luces al que deseamos, el tiempo coloque de nuevo donde debe estar.

Finos versos e historias bordadas. Rock de lujo.

Para ir cerrando el grueso del concierto la banda fue disparando temas inéditos como (llamémosle) “Sexo, drogas y rocanrol” que pertenecerá a su siguiente trabajo “El predicador eléctrico” o “Los amores bastardos” la cual agradece el directo. Tras esto, un bis concediendo cancha a la nostalgia, encabezado por “Virgen de la soledad” y “La leyenda del lobo cantor” que nos sació, y salida –como siempre- con sonrisilla tonta por lo acontecido en un local que fecha a fecha sigue tomando la solera para la que fue creado. Enhorabuena!.

Alfa & The Bang- LCR Daimiel, Marzo 2015

domingo, 15 de marzo de 2015

¡Detente nena! U2: 1991-92 Era, por Miguel Á. Garzás.

Este año se cumplen 24 de la publicación del Disco que marcó un antes y un después en la carrera de U2 y me parece una ocasión excelente aprovechar su retorno a los escenarios para echar un vistazo atrás y recordar que hubo un tiempo en que esta banda era uno de los grandes referentes de la vanguardia musical. Haciendo un pequeño ejercicio de nostalgia volvamos por un momento al otoño de 1991.

 La actualidad internacional estaba marcada por la guerra en los Balcanes y por la nueva situación geopolítica internacional tras la ocupación estadounidense de Irak mientras que en este rincón del globo terráqueo andábamos preocupados/emocionados por los eventos de celebración del quinto centenario y la inminente cita olímpica en Barcelona. Casi cada día descubríamos que de las cenizas de la antigua Unión Soviética había surgido una nueva república independiente mientras en un pueblo de Texas, un desequilibrado mataba a tiros a varias personas para posteriormente suicidarse (deberían probar a alternar el orden de sus actos).

Trabant- Iconografía futura.

 En el panorama musical prevalecen aún los últimos coletazos de los grandes dinosaurios de los 80, aunque nuevos sonidos comienzan a colarse en las frecuencias de las radios españolas y el crossover, el noise o el grunge despiertan cada vez un mayor interés por parte de una juventud descontenta con un paisaje musical anquilosado. En cuanto a la banda irlandesa, sobrevive en un constante ir y venir de rumores. Han pasado ya tres años de la edición de su último disco, “Rattle and Hum”, que en definitiva no es más que un resumen de lo que supuso su conquista de América tras el exitoso “Joshua Tree”. Como alguien lo definió en cierta ocasión; si The Joshua Tree era un disco para América, “Rattle and Hum” era el disco desde América. Un ejercicio de pura autocomplacencia por el que les llovieron numerosas críticas.

Nueva y providencial aventura

 Y no sólo eso, además la polémica respecto al rumbo de sus nuevas composiciones es absoluta por la inclusión de loops y coros de estilo dance en su versión del “Night and Day” de Cole Porter para el disco homenaje “Red Hot and Blue”, y desde luego Bono no ayuda a calmar los ánimos lanzando constantes declaraciones en las que muestra su intención de dotar de una absoluta nueva dirección a la historia del grupo. El caldo de cultivo estaba pues listo. Tanto si el disco era un completo éxito como si se trataba del más absoluto fracaso, las ventas estaban aseguradas, por lo que la casa discográfica no lo duda ni un momento y convierte el lanzamiento del disco en un evento internacional. El 21 de Octubre se lanza el primer single del disco, “The Fly”, caracterizado por un poderoso riff de guitarra cercano al hard rock y por ese estribillo en falsete de Bono. La canción es una bofetada en la cara a quienes les acusan de haber suavizado su sonido y un toque de atención a los seguidores de toda la vida ya que la canción supone una ruptura con todo lo hecho con anterioridad. Y finalmente el 19 de noviembre “Achtung Baby” sale a la venta.

 El impacto visual de las imágenes de la portada ya deja claro que el interior es una mezcla de intereses y sonidos diversos. Las fotos de Marruecos, Berlín, Barcelona o de los carnavales de Las Palmas se reflejan en forma de sonido en las canciones del interior. El grupo ha respirado aires de cambio y esto queda reflejado no sólo en su música sino también en su filosofía. Si sus anteriores discos reflejan una búsqueda en las raíces del rock, “Achtung Baby” es un viaje excéntrico a la pluralidad cultural. Parece que U2 han decidido seguir los pasos de sus adorados The Clash y se dedican a fusionar todo aquello que ha llegado a sus oídos en los últimos años.

Hansa estudios- Se obró el milagro.

 La música dance, el hip hop, el hard rock, los sonidos étnicos...; pasan a formar parte del lenguaje de la banda definiéndola y dándole sustancia a partir de este momento y durante los próximos años. Ha sido una acrobacia intrépida y aunque sus fans se muestran reticentes en un primer momento, al final se acaba reconociendo lo evidente: “Achtung Baby” es una puta maravilla ¡!! A años vista es evidente que U2 se han convertido en una maquinaria corporativa muy alejada de lo que supusieron sus inicios como banda de rock, que “One” ha sido radiada hasta la saciedad y que Bono se ha convertido en la caricatura de sí mismo, pero hay que dar al Cesar lo que es del Cesar y reconocer que este grupo fue durante un tiempo punta de lanza de la experimentación musical y supo conjugar los estilos más diversos.

El último GRAN espectáculo, (as we know it.)

 Las canciones parecen auténticos trabajos de ingeniería. La labor de The Flood en la producción es increíble a la hora de aglutinar ideas y dotar a la banda del sonido que necesitaba en ese momento. No hay que olvidar que el productor sería responsable del sonido de discos de la talla de “Songs of faith and devotion” de Depeche Mode o “The downward Spiral” de Nine Inch Nails; experiencias musicales que a fecha de hoy siguen sonando tan frescas e innovadoras como en el momento de su lanzamiento y que veinte años después aún no han sido superadas. Y por supuesto tampoco es circunstancial la marcha de la banda a Berlín para la preparación y grabación de las canciones. La ciudad se había convertido en los anteriores años en el centro neurálgico del underground europeo y la reunificación alemana no había hecho sino destapar el tarro de las esencias. Basta dar un paseo por los paisajes sonoros que suponen canciones como “The real Thing”, “Until the end of the world” o “So cruel” para apreciar la calidad y complejidad de las composiciones. En general es un trabajo más introspectivo y oscuro que nos muestra a unos músicos mucho más viscerales, pero sobre todo alejados de aquella imagen mesiánica de sus dos anteriores discos.

Mark Ellis- El salvador.

  Las baterías desnudas de “Zoo Station”, las guitarras saturadas de “Acrobat”, los aires exóticos de “Mysterious Ways” o la recargada decadencia de “Love is Blindess” no sólo aportan matices al sonido del grupo sino en general a la esencia que la banda deseaba proyectar al público. Después llegarían los proyectos fallidos, las giras mastodónticas, los excesos, los discursos en la ONU y los limones con forma de bola de espejos (o viceversa), pero al menos por ese breve espacio de tiempo, por esos años, todo aparentó tener un sentido. Si tuviese que resumir la carrera de U2 de alguna forma lo haría con tres discos y tres productores. Invariablemente en cada una de sus encarnaciones la banda ha unido su destino a un estilo y un compañero de viaje. “Boy” con Steve Lillywhite, “The Joshua Tree” con Brian Eno y “Achtung Baby” con Flood. Y es que si algo han tenido claro estos chicos de Dublín es que quien no se renueva muere.