lunes, 21 de julio de 2014

Crónica: CULTURA INQUIETA 2014. Viernes 18 Julio 2014. DEPEDRO, THE SONICS & CALEXICO.

Fantástica jornada la del pasado viernes en el penúltimo día del Cultura Inquieta 2014 en Getafe. Cartel –como siempre- ecléctico y variado como al que ya ésta gran iniciativa nos tiene acostumbrados.

Huyendo de la homogeneización estilística a la que este tipo de eventos se presta, la audiencia pudo disfrutar y descubrir bandas cuyas coordenadas sonoras en poco o nada confluyen. En definitiva, y objetivo cumplido, el triunfo buena música por encima de etiquetas varias.

Abrió Depedro. El proyecto de Jairo Zabala que durante aproximadamente una hora vertió lo mas granado de su repertorio. Formato trío que repasó con acierto “Un hombre bueno”, “Una vez más”, “Comanche” o la anónima “Llorona” llevada al terreno de la Vargas –como siempre- con total naturalidad y flema. Un público agradecido correspondió a un grupo que no se prodiga demasiado en directo por tierras madrileñas.

Depedro

Descansito y comenzaron “The Sonics”. Que decir de estos fósiles salidos de las cavernas pre-invasión británica. Presentando nuevos temas, de vuelta por aclamación popular  y convertidos ya banda de jubilados chillones por la que el aquí firmante rubricaría un contrato en pos de mantenerse en ese envidiable estado de forma. El quinteto nos envolvió de buen rollo y como no, de ganas de mucho más; cosa que cumplieron con toda dignidad. Como nota negativa, en esta ocasión hubo problemas con el sonido que desvirtuó en más de una ocasión la actuación. Pero que demonios...algún día podremos contar a nuestros nietos que disfrutamos de “Psycho” o “Strychnine” a toda polla una vez en la vida.

The Sonics

Para terminar, y como plato fuerte de la noche “Calexico” que sin ningún tipo de penuria cruzaron el charco con toda la artillería. Un gustazo saborear el buen hacer de una banda que ya puede considerarse de referencia en lo que a ritmos frontero-fantasmagóricos se refiere. ¿Decías etiquetitas?.

Buen repaso a sus temas más emblemáticos además de revisionar para nuestra sorpresa “Love will tear us apart” de Joy División o la más cercana a su rango “Alone again or” de Love. Su “Dead moon” o “Danza de la muerte” acabaron de rematarnos al compás que firmemente John Covertino marcaba a las baquetas. Mención especial a la química entre Jairo Zabala –excelente como guitarra solista durante todo el set- y el resto de la banda y a un Joey Burns tremendamente cómodo y feliz que confesaba estar haciendo un sueño realidad al poder actuar en España y más concretamente en ese contexto tan ´typical´ como una auténtica plaza de toros.

Calexico

Buena organización, gran recinto –especialmente adaptado para este tipo de saraos- y un precio muy asequible que hicieron de un pasado viernes noche una fiesta para recordar.

miércoles, 16 de julio de 2014

Crónica: Eels, 14 de Julio en el Teatro Circo Price, Madrid

Se agradece la reciente tendencia a anunciar unos horarios más coherentes para los conciertos en esta ciudad, adecuándolos al resto de espectáculos y teniendo en cuenta la necesidad de descansar del público que se mueve a este tipo de eventos. Un lunes no es la noche ideal para festejar. Así pues, a las 20:30 anunciaba el cartel y media hora antes comenzaba la afluencia de público hacia las puertas del Circo Price de Madrid. Un Circo Price engalanado para el concierto de Eels, alter ego de Mark Oliver Everet.

Lo primero que nos llama la atención es la ausencia de los habituales instrumentos eléctricos entre los pertrechos situados sobre el escenario. Un par de amplificadores Mesa Boogie Lone Star son el único referente al rock eléctrico. Por lo demás, guitarras archtop y contrabajos más propios de los combos de swing de los años 40, un piano de pared  y un set de batería que más parecía el de un percusionista de orquesta.


 Tras el preludio del dúo telonero (olvidable sería lo más generoso que podríamos decir de estas dos agradables señoritas) y una vez situado el público en sus asientos, comienza el concierto, que desde esa inicial versión del “When you wish upon a star” de Leigh Harline, nos sumergiría en el ambiente íntimo y plagado de detalles que fue la tónica de la siguiente hora y media. Un concierto en el que Mark trató de ejercer de  simpático crooner, alternando sus dotes entre el piano y la guitarra, y bromeando con público y banda entre canción y canción.

De esta forma sonaron canciones como “Fresh feeling”, “Mistakes of my Youth” o “My Beloved Monster”. Piezas reinterpretadas y adaptadas al preciosismo de unos instrumentos básicamente acústicos. Canciones que sonaban abiertas, dejando huecos que marcasen la diferencia y abriéndose a sonidos que quedan fuera del abanico habitual de la música popular. Sorprendía el uso de las campanas tubulares o los redobles de timbales de orquesta, así como la trompeta y el órgano de boca (o melódica). Eels abrían sus temas a nuevas posibilidades, dejando la sensación de que nos encontrábamos más en un concierto de música de cámara o de Jazz que en el clásico concierto de rock. Parece que Eels se acercase por momentos a otros referentes de la música del cambio de siglo como Nick Cave o Tom Waits.


 Pero los instrumentos acústicos tienen algún inconveniente en su sonorización y a veces la fatalidad hace presencia en forma de problemas técnicos. En los últimos compases previos a los bises un problema con el micrófono del contrabajo provocó un parón que obligó a la banda a improvisar mientras los roadies se movían de un lado al otro del escenario tratando de salvar la situación. Mark aprovechó para bromear con el público y hacer alarde de sus “peculiares” dotes para la comedia, acabando en el foso, repartiendo abrazos entre el público y reprochando la pasividad del respetable ante semejante forma de terminar un concierto.

Así pues, con un “creo que deberíamos tocar algunas canciones más”, comenzaron los bises. “I like the way this is going”, “3 Speed” y “Last stop” sonaron una tras otra y la banda se despedía para aparecer nuevamente y culminar el concierto con una nueva tanda de bises, en la que sorprendió el “Can’t help falling in love” que popularizara Elvis.

Una estupenda velada en la que pudimos disfrutar de esta nueva versión de Eels, así como en otras ocasiones hemos disfrutado de otras facetas. Reinterpretarse y hacer de cada gira algo diferente, lo que significa no permanecer estático y brindar a su público un motivo más que suficiente para acercarse a verlo cada vez que aparece por nuestra ciudad. Hay muy pocas bandas capaces de ello. La reiteración acaba convirtiendo lo sublime en tedioso.

Texto: Miguel Á. Garzás
Imagen: www.binaural.es


domingo, 13 de julio de 2014

Crónica: HUERCASA COUNTRY FESTIVAL. THE JAYHAWKS .Riaza (Segovia) Sábado 12 Julio ´14

Celebración de la música americana encabezada por The Jayhawks el pasado sábado en Riaza (Segovia). Precioso punto de la sierra de Ayllón donde multitud de bandas cercanas a las coordenadas yankis más enraizadas (Country, Country-rock & Bluegrass) confluyeron para ofrecernos un día de campeonato entre barbacoas, maíz dulce, remolacha y galones de cerveza.

Mucho más que un festival al uso, este primer Huercasa –empresa hortofrutícola patrocinadora y principal organizador- implicaba a toda la población, desde el Ayuntamiento a los establecimientos locales que se volcaban en un evento que el pasado sábado reunía a casi cuatro mil personas al calor de sombreros de paja y botas camperas. Evento apadrinado por el mítico Manolo Fernández (Toma uno-RNE3) que como maestro de ceremonias y dj hizo especial hincapié en que ésta exitosa edición de estreno se viera prolongada en el futuro, y eso esperamos.

Manolo Fenández- Mítico Alma mater del festival a los platos y saludando a Vinylola.

La jornada del sábado comenzó con un mediodía amenizado por las fenomenales “Folson prison band” y “Western pacific” que hicieron las delicias de niños y no tan niños entre pasos de baile que –seamos honestos- a los corresponsales de Vinylola nos quedaron muy, pero que muy lejos.
Expresiones corporales aparte. Calidad absoluta y filas cerradas alrededor de la Americana music que tuvieron prolongación en el cartel oficial a partir de la caída de sol ya dentro del cuidado campo de fútbol local.

Sesión vermú con "Folsom Prison Band"

Entrañables glorias desde Bilbo como “La west bluegrass band” nos abrieron el apetito entre standards de raíz, temas propios y adaptaciones varias haciendo gozar de lo lindo al personal e instalándonos en un ambiente campesino que francamente bien podría asemejarse a ese Farm Aid soñado que a muchos nos hubiera gustado vivir en alguna ocasión.

"The west bluegrass band"- Old School.

Más adelante “The Wild Horses” continuó con la fiesta. Un sólido sexteto madrileño que como buena cover-band subió el volumen entre guiños a John Cougar o Jackson Browne, además de mostrar temas de su propia cosecha y que nos acercó de manera más evidente al rock, aunque no logrando evitar las ansias de que Gary Louris & Co. saltaran a escena. Plato fuerte de la noche –y confesémoslo-, la principal razón, y gancho de nuestra asistencia al festival.

The Jayhawks. Gary, Karen, Tim y Marc aparecieron por fin al filo de la media noche acompañados de dos jóvenes músicos de apoyo para presentar las reediciones de sus tres clásicos “Sound of lies”, “Smile” y “Rainy day music”. Trío de ases de los que desgranaron sus mejores números.

Ante la imposibilidad de realizar la prueba de sonido a tiempo, -desconocemos el motivo- la sound-check se efectuó prácticamente sobre la marcha, con los músicos originales sobre el escenario. Campechanía y humildad que daría como resultado el no excesivo retraso con respecto a lo previsto. Eso sí, subgraves y bombo resonaron en nuestros pechos durante al menos el primer cuarto de la actuación. Cosas del directo y gajes del oficio.

Jayhawks- Póster oficial de la gira española.

Poco a poco solventados los problemas y transcurridos temas como “I´m gonna make you love me” o “The man who loved life” la cosa se empezó a calentar y estabilizar de verdad. Nos llamaron la atención las constantes bromas entre dientes de Gary con sus nuevos bandmates para esta gira, acerca de sus respectivos solos y ropajes perdidos por el camino, pues Mr. Louris más bien podría asemejarse a un aspirante al próximo ultra-trail de la Sierra de Guadarrama que a un auténtico cabeza de cartel. Comentarios que nos divirtieron a la par que sorprendieron, ya que la pasarela de camisas tejanas –cada cual más espectacular- a lo largo de todo el día fue de aúpa. Tendencias a un lado, fueron cayendo como gloria del cielo “Stumbling trough the dark”, “Trouble” –soberbia-, “Angelyne” o la inconmensurable “Better days”.

Gary agustísimo.

Pleitesía a los tres discos aludidos pero que –felizmente- no evitó que el sexteto nos regalara sus esenciales “I´d runnaway” o “Blue”, ambas coreadas hasta la saciedad. Más joyitas como “Save it for a rainy day”, “All the right reasons”, “Big star” y “From Tampa to Tulsa” nos condujeron entre sonrisas y lágrimas a un solo encore con el que la banda se despidió hora y media más tarde triunfando en la primera de sus cuatro citas españolas.

Broche de oro a un pequeño gran festival que se estrena con paso firme y muy buen pié. Una filosofía clásica, pero a la vez cercana, innovadora y colaborativa. Milagrito de pequeña comarca, que despierta simpatía debido al detalle con el que todo allí desplazado se vio colmado a un precio realmente bajo para un cartel y una programación más que especial. 

Fotos: Victoria Gutiérrez.
Texto: Miguel Á. Ortiz.




jueves, 19 de junio de 2014

Crónica: Hollis Brown en la sala Siroco. Sábado 14 de Junio del 2014


Anochecer auténticamente veraniego en Madrid, lo que significa termómetros en las cotas más altas, calles vacías y gargantas ávidas por el siguiente trago refrescante. Entramos en el local y apenas nos hemos agarrado del vaso cuando Hollis Brown hacen su aparición sobre el escenario. A pesar del gran parecido del guitarrista Jon Bonilla con Tito, de “Tito y los tarántulas”, esto no es la Teta Enroscada ni estamos a punto de ser devorados por una horda de vampiros Texmex a ritmo de blues rock de la frontera. Esto es la Siroco y es el primer paseo de Hollis Brown por tierras patrias.




El concierto comienza con “Ride on the train”, primer corte de su disco homónimo y desde ese primer momento comienza a fluir del escenario una corriente de refrescante soul, rock, cargado de melodías pop que hará asomar una inevitable sonrisa de satisfacción a nuestros rostros. Resulta agradable confirmar que su filiación al tan en voga movimiento Americana Music es más de nombre que de actitud (no obstante Hollis Brown remite directamente a una canción de Bob Dylan). Me cuesta trabajo enmarcar a la banda dentro de este movimiento. Evidentemente vienen de USA y su sonido es ciertamente deudor de tiempos pretéritos, pero su música suena más a Soul y a Pop que a Country. La influencia de los Beatles es evidente. Las melodías vocales y las composiciones remiten a las mismas bandas que inspiraron en su momento a Lennon y Mc Cartney.  Evocan tiempos más misericordes para con los aficionados a la buena música, en los que las ondas eran recorridas por sonidos más auténticos. En los que el cuidado se ponía en la composición e interpretación de las canciones en lugar de en el formato y presentación del producto. No había grandilocuencias mercantilistas sino apasionadas genialidades.
  
Perdonamos su juventud y pasamos por alto la canción (“compuesta expresamente para este concierto”) “Mi Amor”, que funciona correctamente como anécdota y que despertó más sonrisas de condescendencia que admiración entre el público. Nos brindaron también dos de las versiones de la Velvet Underground (“Train Round the Bend” y “Cool it Down”) que acuñaran para su reciente disco homenaje, “Hollis Brown gets loaded”. Un concierto lleno de buen gusto y savoir faire, en los que la banda evitó los lugares comunes alternando en todo momento las canciones propias con las versiones de quienes les inspiraran.



Cerca de hora y media de buena música en la que hubo tiempo para todo. Tiempo para compartir recuerdos; como cuando Mike Montali, vocalista de la banda, nos habló de su niñez en Queens; y para compartir pasiones; como el homenaje a una de las grandes voces americanas con la estupenda versión del “Crying” de Roy Orbison. Tiempo para presentarnos lo que serán las canciones de su nuevo disco, aun en preproducción; o para cerrar filas en torno a la ya consabida versión del “All along the Watchtower” de Bob Dylan que les sirvió de despedida.



Un excelente concierto y una carta de presentación insuperable. Esperamos con ganas su nuevo disco y, ¿por que no?, una próxima visita a Madrid.

 “Ain’t it fun?”   Stiv Bators

Att.
Miguel Ángel Garzás Morales





martes, 17 de junio de 2014

ESPECIAL: Retrospectiva - "Les deux petites" Benditos los que pudieron y no quisieron.

Merecida micro-restrospectiva a propósito del dúo anglo-francés compuesto por la londonier Violet Garreth y el parisino Michelle Orly. Para Vinylola, sobradamente nuestros King/Goffin o Lennon/McCartney de finales de siglo. Pareja en la vida real que aún disfruta de una mas que una enriquecedora relación a pesar de haber pasado por no pocas vicisitudes desde sus primeras actuaciones allá por los primeros noventa. Todo ello solventado con matrícula sin dejar a su paso ni un solo detractor. Genio e integridad.

Violet y Michelle se conocieron cuando ambos deambulaban por la capital británica a finales de los ochenta. Los dos rondaban la veintena, y cada uno por separado interpretaban sus canciones a lo largo de los alejados márgenes del Thamesis . Violet en los terrenos pertenecientes al Soho y Michelle en una de las zonas más sórdidas de Brixton –curiosamente tenía su cochambrosa residencia en la misma calle donde David Bowie tomó sus primeros biberones-.

Atraída por los primeros Beatles así como por todo lo referente a la americana music, Violet fue captada por Peter O´Brien -aún ávido ojeador de Virgin records Uk- que le ofreció grabar su primer álbum. Sueño post-adolescente cumplido que la llevó a facturar una de las piezas mas bellas de finales de siglo “Talk to me Cliz, I´m lonely” .Mezcla exquisita de sus influencias mas directas que la llevó a telonear en las cercanías de Oxford a unos aún en pañales “On a friday”, rebautizados muy poco después como “Radiohead”.


Talk to me Cliz, I´m lonely - pieza maestra.


A la vez Michelle Orly, curtido músico surgido de la escena francesa heredera del Gainsbourg más osado y ya perfectamente adaptado a las calles de la urbe inglesa se topó con Violet a la salida de un concierto acústico, corto e íntimo que esta ofrecía como telonera de una veterana Kate McGarrigle –mami de Rufus Wainwright- en el antiguo Brixton academy, sala decana en su barrio. Surgió el flechazo.

Tras escarceos entre ellos y una muestra de sus composiciones a lo largo de 1991 tanto Violet como Michelle encontraron el uno en el otro las hormas de sus respectivos zapatos. Debido a la mediación de la señora McGarrigle a Violet se le permitió –contra la opinión de Peter O´Brien- que Michelle accediera a la producción musical y estilística de su segundo trabajo “Relief”. Tanto y tan bueno fue lo surgido de ese disco que ambos decidieron renombrar todo el proyecto. Violet Garreth y Michelle Orly desaparecieron bajo el pseudónimo de “Les deux petites” que aún resuena en nuestros días. Comienza la leyenda.


Relief - La música como arma.


La humilde gira apoyada y gestionada por la multinacional de Richard Branson hizo que la obra de Violet y Michelle se diera a conocer a ambos lados del Atlántico aunque de forma tímida. Fueron realmente las diversas radios universitarias estadounidenses como los prolíficos fanzines que surgían como setas al calor de la escena underground yanki los que hicieron posible que “Les deux petites” compartieran escenario con la flor y nata surgida en la época, desde las harcoretas bandas de culto “Bad brains” y “Fugazi” a un novatísimo Jeff Buckley que junto a Gary Lucas aún pululaban por los cafés de la gran manzana. Llegaron incluso a tocar junto a los hypes del momento. Teniendo entre sus bolos más recordados e históricos los dedicados a acompañar en shows íntimos –solo para amigos e invitados- a la trouppe del Lolapalooza ´92 en diversos garitos. Palabras mayores.

Eddie Vedder y Chris Cornell suscribian su experiencia al lado de Violet y Michelle “Todos acumulábamos un bagaje increíble en ese periodo, pero el contacto con Les deux petites nos cambió por completo”. A pesar de las diferencias estilísticas la pareja ofrecía unas canciones que tanto electrificadas como eminentemente acústicas podían hacer la competencia a cualquiera. ¿El por qué de su relativa falta de repercusión? Hasta hoy sigue siendo inexplicable.

Un par de años rodando por los alrededores de Los Ángeles, Seattle y en la costa Este el Brooklyn mas vanguardista les hizo parir su siguiente obra maestra “Her heart and the will to gettaway”. Ya para Def Jam y teniendo al mítico Rick Rubin a los mandos bajo el pseudónimo de “Big Beard” facturaron una amalgama de pop preciosista regado de influencias electrónicas que bien podrían considerarse la parte mas extraña de unos ya en la brecha “Beasty boys” pero con la inconfundible vena francesa que Michelle aportaba al dúo. Músicos de lujo –también pseudónimos mediante- que poco más adelante intervendrían en los primeros discos de “Yann Tiersen”, virtuoso y compositor que considera a Michelle y Violet como auténticas almas mater. En sus propias palabras: "De no haber sido por ellos no se me hubiera ocurrido escribir ni una sola línea, ni una sola melodía". Casi nada.


Her heart and the will to gettaway - Ejercicio de estilo.


En 1996 y ya en la treintena la pareja decide volver a su base de operaciones, Londres, en donde sorprendentemente deciden disolverse en pos de otros artistas. Obviando todos sus éxitos tanto en los States como en el Reino Unido prefieren conservar su anonimato aunque dando pequeños conciertos en lugares en todos casos secretos y siempre por sorpresa. Fueron los primeros que lucharon y no  dieron tregua al gigante Ticketmaster, que por aquel entonces no había conocido litigio que no saldara con una victoria a su favor

Tras cuatro años en ese relativo silencio “Lex deux petites” vinieron publicando pequeños splits, 7" promocionales o material más denso como el curioso audio-libro “Anguita” –¿Conocerían al político cordobés?-. También se dedican a colocar eps de manera muy limitada en tiendas especializadas como “Rough trade” sello por el cual ficharon contra todo pronóstico y donde desde principios de siglo puedes verles en directo en cualquiera de sus tiendas, a menudo acompañados -entre otros- por Paul McCartney o Elvis Costello (grandes seguidores del dúo) –por supuesto- sin previo aviso.


Anguita - Maravilla.

 A día de hoy podemos encontrar a Violet acompañando a Peter Gabriel (fue ella la que instó al ex Génesis a grabar su “Book of love” de los grandes “Magnetic fields”) o al Sr. Orly durante una actuaciones en vivo del también muy desaparecido Damien Rice. Algunos dicen que hoy día son “negros” de gran número de grupos y compositores internacionales.

Si alguien recuerda el film español de bajo presupuesto“El efecto pilgrim” protagonizado por Alex O´Dogherty bien podría asemejarse o estar realmente inspirado en este par de figuras, en vez de el tipo que supuestamente pasaba sus hits a los Fab Four. Garreth y Orly podrían reírse del secretismo de Daft punk y también de su filosofía de lo cool.

De su última referencia "Drabs” se cuentan ya seis años. Su próximo paso. Impredecible. De hecho algunos países islámicos pusieron precio a sus cabezas tras el lanzamiento del somero y crudísimo vídeo promocional del tema homónimo de dicho Ep . ¿Shalman Rushdies del siglo XXI?. Nunca dejarán de sorprendernos. Por este motivo nadie sabe muy bien donde localizarlos.

Según foros, se les ha situado en lugares tan dispares como la Isla de Wight, Lisboa o Formentera. Carecen de facebook, webs o perfíles en plataformas como itunes. Además, son pocas las imágenes o vídeos en los que les podemos encontrar, habiendo cierto paralelismo con el malhogrado Nick Drake en cuanto al gran déficit de documentación gráfica sobre  aspectos o personalidades. Os instamos a rastrear. El placer que os provocara su descubrimiento bien puede compararse al que experimentó Colón al avistar tierra firme ante sus ojos. Un oasis oculto de dimensiones colosales.


Drabs - Provocación.


DISCOGRAFÍA SELECCIONADA:

Violet Garreth “Talk to me cliz, I´m lonely” Virgin Records 1990
Les deux petites “Relief” Virgin Records 1991
Les deux petites “Her heart and the will to gettaway” Def Jam 1994
Les deux petites “Anguita” Audio-libro. Rough trade 2000
Les deux petites “True Ang” Single. Rough trade 2004
Les deux petites “Drabs” Ep Rough trade 2008.

lunes, 9 de junio de 2014

Crónica: La granja festival IV. Sábado 7 Junio 2014.

IV Edición del festival manchego, que contra viento y marea sigue acercando propuestas que para la zona enmarcada en pleno corazón de la mancha húmeda bien podrían tacharse de arriesgadas. Un evento totalmente autogestionado que sin ayuda de patrocinadores ni subvenciones públicas de ningún tipo sigue dando el callo año tras año.

Este año, para el evento abría “Midnite special” banda que a pesar de una denominación que podría llevar a engaño, condensa más que el mejor folk-rock americano. Bandas como Wilco y Drive by truckers o apurando el Ryan Adams mas meditativo bien podrían identificarse con el quinteto afincado en Madrid. Un buen repaso a temas de su Ep “With broken bones, still alive” como su impresionante “Wet wood” o a su más cercano “Power lines” que hicieron las delicias de los allí presentes.

Midnite Special-Apertura de lujo.
A continuación “Tulsa”. Miren Iza y sus dos compinches no dieron tregua al pasado y nos metieron dentro de un set nada indulgente que compramos sin rechistar. Estreno de su nuevo trabajo “La chicha calma” antes de su salida con el que pateamos terrenos sintéticos y cuyos protagonistas fueron Moogs y samplers de todo tipo obviando esta vez configuraciones añejas.

Una corta y vanguardista apuesta que nadie esperaba pero que dio un matiz emocionante al evento con el que ganó enteros minuto tras minuto. Lástima de la desaparición entre el repertorio de sus primeros temas pero un alegrón haber disfrutado de esta primicia “Made in Brooklyn” pues su gestación se ha venido desarrollando en la gran manzana antes de venir a parar a tierras daimieleñas para su premiere en exclusiva. Un paso valiente, de esos que llevan la música un poquito más adelante. Maravilla.

Tulsa-Asalto al mañana.
Momentos después apareció Jero y su troupe. Un cielo de guitarras eléctricas desconcertantes y sincopadas se abrió ante nosotros como una manada de búfalos. Nuevas canciones sorprendentemente empastadas que bajo la batuta de su director musical para éste segundo trabajo discográfico, Charlie Bautista, justificaron un flamante repertorio con el que actualmente sus anteriores bandmates no podrían ni soñar. Las ventajas de la soledad compositiva y un conjunto de aportaciones notables. Personalidad y un nuevo rumbo que nos congratuló en sobremanera. Una suerte poder haber disfrutado de la puesta de largo que el Sr. Romero hacía de su "grieta”, y de un grupo de músicos que cimentaron un set sin resquicios. Maravilla II.

Jero Romero-Madurez.
Para terminar “Dixie Town”. El trío gallego amenizó los minutos finales del festival con su gusto por la Experience y otros mil combos clásicos. Aquí nada nuevo bajo el sol pero un buen broche final para ir echando un vistazo a las tiendecitas del recinto, hacerse unas fotitos guapas en el divertido Photo-call o apurar los últimos litros con cara de felicidad.

Mención especial a la organización, acercando a una zona –a todas vistas- autodeprimida culturalmente una propuesta que aúna calidad, criterio, riesgo y vanguardia a pesar de la merma en sus cuentas corrientes año tras año. Un banquete de primicias gourmet que evidentemente –referencia a la no demasiada afluencia de público en el recinto- Daimiel y alrededores no merecen. 



miércoles, 4 de junio de 2014

Crónica: Dr.John & The nite trippers. Madrid 1 Junio 2014

Me prometí no hacer mención a Treme (la serie). Porque Dr John es más que eso. Porque Treme es tan sólo un episodio más en su larga trayectoria como cantante, compositor, arreglista, pero sobre todo como buscador. Desenterrador de sonidos o como diría Cortazar, perseguidor de canciones. Pero tal vez es ese espíritu compartido, esa pasión por una cultura y un estilo de vida lo que hace que para mí y muchos de los presentes en la sala Shoko, el concierto del pasado Domingo fuese la ocasión perfecta para celebrar de forma inequívoca ese universo musical que supuso la serie creada por David Simon en torno a la ciudad de Nueva Orleans.
Hey Keith! Esto es una calavera. Ni la tuya ni la de Screamin´

A lo largo de sus más de 50 años de carrera, Rebennack, más conocido con el sobrenombre de Dr. John, se ha dedicado a buscar en las raíces de la cultura musical norteamericana, unas raíces que se sumergen profundamente en los pantanos de La Louisiana y confluyen de forma inequívoca en ese crisol de culturas y sonidos que es Nueva Orleans. Desconozco si es legítimo atribuir a su admirado Profesor Longhair la composición de lo que podría considerarse el primer rock’n’roll, pero sería difícil ignorar que esa mezcla de blues, calipso y música criolla, tiene mucho que ver en el sonido que no mucho después volvería locas a varias generaciones de jóvenes en todo el mundo.

Rodeado de la parafernalia habitual en sus actuaciones, propia de la liturgia de un sacerdote voodo, Mac “Dr. John” Rebennack, hacía su aparición sobre el escenario apoyado sobre dos bastones al grito de “Does anybody even need a doctor?”
De esa forma, sin complejos, se presentó la noche del 1 de Junio en la sala Shoko de Madrid, para impartir una magistral clase de historia de música popular. A lo largo de los más de 90 minutos que duró su actuación se dedicó a desgranar algunos de sus grandes clásicos como “Iko Iko”, “Right place wrong time” o las más recientes “Revolution” y “Looked Down”.
¿Quién no necesita un doctor?

Especial mención merece la trombonista Shara Morrow, quien ejerció de perfecta anfitriona ante un público entregado desde los primeros compases. La perfecta conjunción de la banda de acompañamiento, liderada por Shara, arropó perfectamente la voz rota y los teclados de Rebennack, manteniendo en todo momento un ambiente festivo en sus interpretaciones.
Un gran concierto, lleno de momentos inolvidables que despidieron de la mejor forma posible, con un “Such a night” que sonaba a gloria y con un Rebennack abandonando entre aplausos el escenario mientras el resto de la banda concluía el show a ritmo del mejor funk, despidiéndose entre risas de un público satisfecho.
My last waltz? I don´t think so.

Hope to see you soon.

Texto y fotos: Miguel Á. Garzás.