domingo, 8 de marzo de 2020
Podcast Vinylola: La Caravana - 6x01 - Especial Uriah Heep
Hola a todos. Aquí arranca la sexta temporada de La Caravana; una temporada en la que vamos a cambiar un poco el formato habitual del programa: no nos vamos a basar tanto en celebrar el aniversario de los discos de los que hablemos, sino que vamos a atender a otros criterios para ofrecer una serie de propuestas muy diversas que ya iréis viendo (o escuchando) a lo largo de este año. Comenzamos con un programa especial dedicado a repasar la trayectoria de una banda mítica: Uriah Heep. En este caso es Tommy el que conduce el capítulo de hoy, secundado por el Papa Negro y Ar Difender. El señor Tommy nos hará una introducción magistral a la historia de esta banda desde sus inicios hasta nuestros días, aunque centrándose con mayor profundidad en su época más clásica. Merece mucho la pena descubrir a este grupo (o rescatarlo del olvido) ya que tiene un montón de buena música y discazos que harán las delicias de todos los aficionados al rock setentero en todas sus vertientes, ya que aglutinan muchas tendencias: hard rock, heavy, folk, progresivo… ¡Que lo disfrutéis!
sábado, 1 de febrero de 2020
Vinylola: Nuestros 10 mejores discos de la década.
A punto de llegar a nuestro décimo
aniversario y
con motivo del reciente estreno de los nuevos (y seguramente más neoliberales y menos locos) años veinte, Vinylolate condensa en 10
discos (5 nacionales y 5 del panorama internacional) los que han sido nuestros favoritos. Por razones
sentimentales o simplemente atendiendo a criterios estrictamente musicales,
nuestra selección ratifica, tras esa selección despiadada y natural que solo el tiempo dicta, algunas deesas
grabaciones que hemos podido disfrutar en directo o reseñar con motivo de sus
respectivos estrenos, todas ellas ordenadas
cronológicamente. Que lo disfrutéis.
DISCOS INTERNACIONALES
Megafaun (disco homónimo, Hometapes 2011)
Bien
por ser nuestra reseña de directo fundacional
allá en 2012 o por su exultante calidad,
bien merece ser el primer disco a rescatar dentro de la década de los 10´s. Phil y Brad Cook junto con el percusionista Joe Westerlund (buenos amiguetes Justin Vernon) se marcaron las
sesiones de los últimos diez años; recogiendo exquisitos legados e impulsándolos al siglo XXI en forma de canciones mágicas
y atemporales. Magistral.
Ryan Adams
(Ashes&Fire, Capitol/PaxAm, 2011)
El
treceavo disco de ese loco maravilloso que representa el señor Adams se ha convertido en nuestra pieza
más querida del músico de Jacksonville. Hacía tiempo que no encontrábamos una profundidad tan absoluta en ninguna de sus grabaciones como la que
alberga esta pieza. Mucho tuvo que ver a los mandos un Glyn Johns que hace parecer cualquier nota más grande que la propia
vida. Impagable también la colaboración de Norah
Jones en la coda de tan excelsa grabación.
The Staves (Dead & Born & Grown, Atlantic, 2012)
Rozándose
en el tiempo con los anteriormente citados Megafaun,
el primer disco de las hermanas
Staveley-Taylor bien disocia esa tradición asentada en la Dark Britannica de lo que la más pura y
sobada americana nos ha ido vendiendo a granel. Procedentes de la Inglaterra
más tradicional, también saben aunar lo mejor del pasado para, con sus
increíbles voces, llevarlo un paso más allá. Solo decir que (de nuevo) Glyn Johns anduvo a los controles. Imprescindible.
Burial (Kindered, Hyperdub2012)
La
quinta referencia de William Bevan
desde 2005 pareció encontrar el pulso al
nuevo siglo. Oscuridad, lluvia y crujidos bañan cada uno de los pulsos de
lo que vino a definirse ´Dubstep´. A día de hoy este trabajo, como todo lo suyo
ha superado cualquier etiqueta para dirigirte a donde vamos o nos guían sin
freno. Cualquier cuadro de Hopper
hecho música. Nuestra reseña allá por
2013 así lo atestigua.
David Bowie (The Next Day, Columbia/Sony 2013)
El disco que nos reencontró con el Bowie que más nos gusta. Ese que hace gala de grandes músicos que visten sus temas más artesanales en años como
un Balenciaga a sus modelos. La sola
presencia de algún miembro de la plana mayor del Rock progresivo de los 70´s
entre las filas de quienes registraron el álbum, como antaño Robert Fripp o Adrian Belew te hacen volar entre sus
surcos (eschúchese el inconfundible trabajo de Tony Levina los graves). Su obra más completa y disfrutable para un
público ya masivo que a día de hoy empieza a ser consciente de lo que este
gigante de la creación ideó y catalizó.
DISCOS NACIONALES
Standstill (Adelante
Bonaparte, Buena Suerte 2010)
Tras “Vivalaguerra”
cabía esperarse una continuación a
su altura, y así fue. Uno de los grupos más personales de los últimos veinte
años en territorio nacional mantuvo la cúspide de su inconfundible personalidad intacta. Aún más lejos de esos At The Drive-In y mucho más cercanos
(si cabe) a la cotidianidad que
reina nuestras vidas; marcaron un antes y un después en la manera de
enfrentarse a una canción (en este caso a una historia vital), reflejando mejor
que nadie lo que todos vivimos o viviremos sin remisión. Un nuevo ladrillo en
la construcción de un brillante modo de hacer las cosas por estos lares que creó escuela.
Javier Colina &
Silvia Pérez Cruz (En la imaginación,Contrabaix, 2011)
El dicho “Dios los
cría y ellos se juntan” podría definir meridianamente este delicioso
artefacto que navega entre el Jazz y la
Habanera. Dos monstruos que han sabido mantenerse fieles a sí mismos y que como diría Sabina “benditos por haber
podido y no haber querido”. Otros sucedáneos han cogido tanto (y sobre todo) el
guante de Silvia como el de Javier para adentrarse en el terreno más pecuniario
y provinciano, pero ninguno y ninguna con tanta clase como para querer
sumergirse en sus discografías al completo y olvidarse de beats por segundo y pantomimas empapadas de mercadotecnia.
Ross (Durante el fin
del mundo, Clifford Records, 2012)
Primera referencia en Español (sin despeinarse y con nota) de
uno de los iconos del (simplificando demasiado) Power-pop
(aún) más tristemente desconocidos del Estado. Han sido muchas las entrevistas, referencias y alusiones
que hemos ido dibujando en Vinylola acerca de Juan Antonio Fructuoso estando a día de hoy estas joyas en forma de
canción aún en nuestro podio vital…, y por muchos años. Su trabajo más
autobiográfico a la vez que accesible para cualquiera que no pise demasiado
lejos del indie imperante en cada
momento.
Espanto (Fruta y verdura,
Austrohúngaro, 2016)
Cuatro años después de este “Fruta y verdura” no ha habido ningún largo surgido del ideario del
dúo riojano. No es de extrañar, pues este maravilloso plástico atinó en el
punto justo entre electrónica, melodía y mala
leche, criticando todo lo ocurrido tanto en el ya bien pasado nuevo siglo
como en lo que estaba por venir, poniendo los puntos sobre las íes más si cabe que en sus anteriores trabajos. Un
clímax post-milenarista que se hace
patente en unas“Espíritu del bosque”
o “Morirás”que bien sirven como punto
de inflexión a no querer volver a perderte nada de lo que sale de las cabezas
de Teresa y Luis.
Quique González (Me
mata si me necesitas, Cultura Rock 2016)
Siendo el artista que
posiblemente más veces hayamos podido disfrutar en directo por un motivo u
otro, no esperábamos que nos sorprendiera tanto como con su ya penúltimo álbum.
Canciones cortas, pegadizas, directas y en muchos casos altamente personales y
auto-biográficas. Ricky Falkner le
quitó todo elemento demasiado anclado en las raíces americanaspara cocinarlo en
el lugar en el que habita el pop y la
honestidad más apetecible. Sonido deudor de algunos de los discos españoles
que más nos habían gustado, no ha habido
una sola vez que no hayamos reproducido varias veces su minutaje. Gran
señal.
lunes, 13 de enero de 2020
Podcast Vinylola: La Caravana: Discos favoritos de 2019.
Celebramos el final de nuestra quinta temporada con un programa especial donde damos un giro a nuestra filosofía habitual, ya que esta vez nos ocupamos de repasar lo que ha dado de sí el pasado año 2019 en cuanto a lanzamientos discográficos se refiere. Nos reunimos en torno a una bandeja de polvorones para hacer nuestro particular listado con los discos que más nos han gustado a cada uno; avisamos de antemano de que nos ha salido un programa súper variado donde recomendaremos música de la más diversa índole dependiendo de cada contertulio.
Comenzamos destacando los mejores álbumes y reediciones del rock progresivo actual; continuamos con un bloque dedicado a la música indie, folk, el rock alternativo o como lo queráis llamar; seguimos con un poco de hard rock y terminamos de nuevo con rock psicodélico y progresivo.
Un buen repaso a mucha de esa música periférica que se está produciendo ahora y que puede ser interesante para un melómano con mente abierta y oído inquieto. La Caravana ya sabéis desde hace tiempo que es un programa ecléctico, no podemos cerrarnos a la buena música, sea cual sea su estilo. La amamos en todas sus manifestaciones. Esto siempre se ha tratado de hablar, aprender, hablar más todavía y disfrutar descubriendo propuestas a las que quizás no llegaríamos por nuestro propio pie. Para guiarnos contamos con la presencia de Ar DiFender, Tommy, Papa Negro, el esperado regreso del señor Pym y la presencia sideral de un nuevo invitado que se hace llamar “el Marciano Furioso” ¿Cuál serán los discos que elija cada uno? Tendréis que escuchar el programa para averiguarlo.
martes, 10 de diciembre de 2019
Podcast Vinylola: La Caravana - 5x05 - 1989
Volvemos a la carga para homenajear un puñado de discos editados en el año 1989 que nos parecen destacables. Como siempre, no están todos los que son y mezclamos las churras con las merinas. Simplemente os proponemos una serie de discos variados dentro de los cuales descubriréis a buen seguro algo que os puede llamar la atención. Sin duda había calidad ese año, que cerraba la década de los 80 y auguraba el cambio que se produjo en el devenir de las propuestas musicales en los años 90.
Analizamos estos discos, en este orden:
1. Paul McCartney – Flowers in the dirt
2. Elvis Costello – Spike
3. Galaxy 500 – On fire
4. Rush – Presto
5. Lou Reed – New York
6. Pixies – Doolittle
lunes, 25 de noviembre de 2019
Crónica: Eilen Jewell, viernes 22 de noviembre en la Sala El Sol
Escribo esto dos días después del concierto, mientras trato de asimilar y poner en contexto lo vivido el pasado viernes en la sala El Sol. Cerca de dos horas de concierto (¿o fue más el tiempo que pasamos inmersos en ese universo que con trazos repletos de delicadeza nos pintaron Eilen y sus secuaces?) en las que Eilen no solo demostró su maestría sobre el escenario, sino que además dejó clara su pertenencia a ese Olimpo de elegidas al que pertenecen otras grandes damas del folk rock americano como Emylou Harris, Alison Krauss o Lucinda Williams.
Pero volvamos al viernes.
Noche lluviosa e invernal en Madrid para recibir a esta “Reina de la Escala Menor” procedente de Idaho, un clima que nos persigue mientras bajamos las escaleras en busca del calor humano exhalado por el público que llena una Sala El Sol remozada para la celebración de este su 40º aniversario de existencia. Es el público de las grandes ocasiones y se percibe la expectación en el ambiente como la carga eléctrica en el aire poco antes de desatarse la tormenta.
Eilen es pequeñita, de complexión aparentemente frágil, y casi parece que se aferre a la guitarra como si necesitase de su apoyo para sostenerse sobre el escenario, pero, una vez que comienza a cantar, despliega una grandeza y una seguridad apabullantes sobre toda la audiencia. Viene a presentar su décimo disco y así lo deja claro en los primeros minutos del concierto en los que se dedica a mostrarnos las canciones que lo componen. Interpreta “Gypsy”, que da título al disco, “Hard Times”, “Crawl” o “Miles to Go”. Lo hace acompañada de su banda habitual que integran el septuagenario Jerry Miller, a la guitarra vaquera, Jason Beck a la batería, y Mat Murphy al contrabajo.
El sonido de la banda es compacto y claro. De estructura simple pero cargado de los matices que aportan los coros y los riffs de guitarra. Muy por encima destaca la voz de Eilen, acentuada por el vibrato de la guitarra de Jerry, que nos traslada inequívocamente a ese paisaje de amplias llanuras en el que los límites son difusos y el rock y el country se dejan contaminar por los sonidos procedentes del otro lado de la frontera.
Y Eilen no deja de demostrar su manejo del castellano entre canción y canción. Curiosa la relación que mantiene con nuestro país, no sólo por sus continuas visitas. Ni siquiera porque haya titulado una de sus canciones con el nombre de un conocido combinado patrio, “Kalimotxo”. La primera vez que vino a Madrid lo hizo gracias a la tienda de discos Radiocity (en cuyo honor tituló una de sus canciones). En esta ocasión casi se podría decir que haya venido a despedirla puesto que la tienda cerró recientemente y se la pudo ver celebrando el pre-concierto con sus propietarios. Se nota que disfruta sus visitas a la ciudad y deja traslucir esa conexión con el público madrileño a lo largo de todo el concierto, bromeando y contando anécdotas.
Tras esa descarga inicial de temas, aprovecha para mirar en el espejo retrovisor y mostrarnos algunas de las canciones de sus anteriores discos como “Rain Roll In”, “These Blues” o el Honky Tonk “Heartache Boulevard”, pero también para homenajear a su adorada Loreta Lynn (a la que dedicó el disco de versiones Butcher Holler) con la estupenda “Deep as Your Pocket”.
Llega el momento de una breve pausa, el momento de presentarnos a su mano derecha a la guitarra eléctrica (it’s Miller time, aunque en la sala sirven otra marca de cerveza), el increíble Jerry Miller, de longeva vida musical, quien tiene su propia banda, y con quien, nos cuenta, ha
colaborado para grabar “You Care Enough to Lie” en el último disco de Pinto Benett, canción que interpretan seguida de esa celebración de las noches de autoestima etílica que es “High Self Booze”.
Pero sin duda alguna, el momento más emotivo del concierto llega con la interpretación de la preciosa “Santa Fe”, de su disco “Queen of the Minor Key”, que es coreada por un público completamente entregado a estas alturas a la cantante de Boise. Después vendrían “I Remember You”, del mismo disco, “Working Hard For Your Love”, “Sea of Tears” y “Witness”, tras las que llega la hora de rendir sentido tributo al Blues, un estilo que la banda maneja con la naturalidad de quien se ha criado musicalmente a su sombra, con lo que encauzan la recta final del concierto interpretando algunas de las canciones de su disco de versiones de blues del 2017. Es tiempo de coger la tabla de lavar como acompañamiento rítmico e interpretar el blues añejo de Big Maybelle y su canción “Don’t Leave Poor me”, el de Willie Dixon con “You’ll be Mine” o, como no, el de Bessie Smith con “Downhearted Blues”.
Y así el campo ha quedado despejado, la cosecha recogida y una vez que el grano ha sido separado de la paja, no queda otra cosa que celebrar el final de la jornada (y del concierto) con una despedida apoteósica. Suenan la roadsong “Back To Dallas” y la divertida “79 Cents (the meow song)”, dejando para los bises una acojonante versión del clásico garajero “Shakin’ All Over” con la que dicen adiós a una sala en pleno éxtasis.
Hay pocas ocasiones de asistir a un espectáculo tan humilde y sincero. Un ejemplo de honestidad interpretativa, sin pretensiones, con la experiencia que dan los años recorriendo esos escenarios del mundo. Nuevamente pudimos disfrutar del placer de ser testigos de esa liturgia entre una artista y sus canciones, y sentirnos privilegiados por permitírsenos estar presentes en ese momento íntimo. Gracias.
Texto e Imágenes: Miguel Á. Garzás.
Pero volvamos al viernes.
Noche lluviosa e invernal en Madrid para recibir a esta “Reina de la Escala Menor” procedente de Idaho, un clima que nos persigue mientras bajamos las escaleras en busca del calor humano exhalado por el público que llena una Sala El Sol remozada para la celebración de este su 40º aniversario de existencia. Es el público de las grandes ocasiones y se percibe la expectación en el ambiente como la carga eléctrica en el aire poco antes de desatarse la tormenta.
Eilen es pequeñita, de complexión aparentemente frágil, y casi parece que se aferre a la guitarra como si necesitase de su apoyo para sostenerse sobre el escenario, pero, una vez que comienza a cantar, despliega una grandeza y una seguridad apabullantes sobre toda la audiencia. Viene a presentar su décimo disco y así lo deja claro en los primeros minutos del concierto en los que se dedica a mostrarnos las canciones que lo componen. Interpreta “Gypsy”, que da título al disco, “Hard Times”, “Crawl” o “Miles to Go”. Lo hace acompañada de su banda habitual que integran el septuagenario Jerry Miller, a la guitarra vaquera, Jason Beck a la batería, y Mat Murphy al contrabajo.
El sonido de la banda es compacto y claro. De estructura simple pero cargado de los matices que aportan los coros y los riffs de guitarra. Muy por encima destaca la voz de Eilen, acentuada por el vibrato de la guitarra de Jerry, que nos traslada inequívocamente a ese paisaje de amplias llanuras en el que los límites son difusos y el rock y el country se dejan contaminar por los sonidos procedentes del otro lado de la frontera.
Y Eilen no deja de demostrar su manejo del castellano entre canción y canción. Curiosa la relación que mantiene con nuestro país, no sólo por sus continuas visitas. Ni siquiera porque haya titulado una de sus canciones con el nombre de un conocido combinado patrio, “Kalimotxo”. La primera vez que vino a Madrid lo hizo gracias a la tienda de discos Radiocity (en cuyo honor tituló una de sus canciones). En esta ocasión casi se podría decir que haya venido a despedirla puesto que la tienda cerró recientemente y se la pudo ver celebrando el pre-concierto con sus propietarios. Se nota que disfruta sus visitas a la ciudad y deja traslucir esa conexión con el público madrileño a lo largo de todo el concierto, bromeando y contando anécdotas.
Tras esa descarga inicial de temas, aprovecha para mirar en el espejo retrovisor y mostrarnos algunas de las canciones de sus anteriores discos como “Rain Roll In”, “These Blues” o el Honky Tonk “Heartache Boulevard”, pero también para homenajear a su adorada Loreta Lynn (a la que dedicó el disco de versiones Butcher Holler) con la estupenda “Deep as Your Pocket”.
Llega el momento de una breve pausa, el momento de presentarnos a su mano derecha a la guitarra eléctrica (it’s Miller time, aunque en la sala sirven otra marca de cerveza), el increíble Jerry Miller, de longeva vida musical, quien tiene su propia banda, y con quien, nos cuenta, ha
colaborado para grabar “You Care Enough to Lie” en el último disco de Pinto Benett, canción que interpretan seguida de esa celebración de las noches de autoestima etílica que es “High Self Booze”.
Pero sin duda alguna, el momento más emotivo del concierto llega con la interpretación de la preciosa “Santa Fe”, de su disco “Queen of the Minor Key”, que es coreada por un público completamente entregado a estas alturas a la cantante de Boise. Después vendrían “I Remember You”, del mismo disco, “Working Hard For Your Love”, “Sea of Tears” y “Witness”, tras las que llega la hora de rendir sentido tributo al Blues, un estilo que la banda maneja con la naturalidad de quien se ha criado musicalmente a su sombra, con lo que encauzan la recta final del concierto interpretando algunas de las canciones de su disco de versiones de blues del 2017. Es tiempo de coger la tabla de lavar como acompañamiento rítmico e interpretar el blues añejo de Big Maybelle y su canción “Don’t Leave Poor me”, el de Willie Dixon con “You’ll be Mine” o, como no, el de Bessie Smith con “Downhearted Blues”.
Y así el campo ha quedado despejado, la cosecha recogida y una vez que el grano ha sido separado de la paja, no queda otra cosa que celebrar el final de la jornada (y del concierto) con una despedida apoteósica. Suenan la roadsong “Back To Dallas” y la divertida “79 Cents (the meow song)”, dejando para los bises una acojonante versión del clásico garajero “Shakin’ All Over” con la que dicen adiós a una sala en pleno éxtasis.
Hay pocas ocasiones de asistir a un espectáculo tan humilde y sincero. Un ejemplo de honestidad interpretativa, sin pretensiones, con la experiencia que dan los años recorriendo esos escenarios del mundo. Nuevamente pudimos disfrutar del placer de ser testigos de esa liturgia entre una artista y sus canciones, y sentirnos privilegiados por permitírsenos estar presentes en ese momento íntimo. Gracias.
Texto e Imágenes: Miguel Á. Garzás.
viernes, 22 de noviembre de 2019
Cápsulas Vinylola: XTC (1979-1982 Era)
Formados
a mediados de los setenta, bien
podrían ser la cara B, extraña,
experimental y maravillosa de la banda más exitosa del final de tan prolífica
era: The Police. No en vano, el
cuarteto de Swindon (Reino Unido)
liderado por al bueno de Andy Partridge
fue su telonero durante sus giras mundiales a lo largo de 1980 siendo la banda
favorita del guitarrista Andy Summers.
Imperdibles las instantáneas, tanto propias como de la banda que nos ocupa, incluidas en su retro-mirada “I´ll Be WatchingYou” (Taschen, 2007).
En esta
visión exprés hemos elegido tres
temas de su época 1979-1982, la cual
consideramos más que disfrutable y ecléctica y que a buen seguro (no hay más
que saborear las estructuras, ritmos sincopados y chispeantes armonías de sus
temas) han inspirado a bandas como Franz
Ferdinanz, Primus, The Intelligence, Futureheads, Red Hot Chili
Peppers o sin ir más lejos,The Smiths
(siempre atendiendo a esa claridad y brillantez guitarrera), por citar solo
algunas.
Una
maravilla que no encajaría en territorio
punk, post-punk, new-wave, pop o jazzy
lo cual les haría caer en un relativo anonimato que a partir de ahora esperemos
sea menor. Te instamos a que bucees en la red en busca de documentales (el más reciente de este mismo 2018), entrevistas o actuaciones. Su discografía (parte de ella remasterizada y remezclada por Steven Wilson en 2017) es toda frescura y a
día de hoy, no cabe duda, parece registrada en periodos más cercanos, incluso
futuros.
Qué lo
disfrutéis.
Making Plans for Nigel, (Drums and Wires, 1979).Cuarenta aniversario de
una de las píldoras más brillantes de la banda.
Sgt. Rock (Is Going To Help Me), (Black Sea, 1980).Sarcasmo y loca maestría instrumental que posiblemente
marcó el camino a una buena parte de la música independiente que estaría por
venir.
All of a Sudden (It´s Too Late), (English Settlement, 1982). Bellísima
canción de cierre del álbum y a la vez una de sus más logradas composiciones.
lunes, 28 de octubre de 2019
INDYSPENSABLE 2019. Día 2. Sábado 26 de octubre. Auditorio “El Espinillo”, Madrid.
Maravillosa tarde de sábado disfrutando de uno de los festivales más desconocidos de la
capital y a la vez más logrados, debido a su organización y cercanía con la
audiencia.
Hacía años (exactamente desde junio de 2007), que Vinylola no
paraba por la explanada al aire libre donde se ubica el Indyspensable del madrileño barrio de Villaverde. En aquella ocasión pudimos
disfrutar de bandas como los maravillosos Camera
Obscura, Fortune Tellers o Sidonie, y como en esta ocasión,
también “por la patilla”.
Curiosamente, aquel año, otro de los artistas que cerró el
festival, se encargó, una docena de años
después, de abrirlo: Santi Campos y los
amigos imaginarios; que en esta ocasión, con Herederos (su nueva banda de acompañamiento) nos ofreció un set
presentando su último trabajo: “La
Alegría”. Además de ofrecernos de manera, como siempre, muy solvente (a
pesar de contar con un miembro menos entre sus filas) nuevas canciones como “Sismo”
o “Espejos”, también hubo tiempo
para descubrimientos, sobre todo en la parte final del repertorio, donde una
más que estupenda y abrasiva “Arder”
(perteneciente a su “EP-entre-álbumes” homónimo de 2017) nos voló la cabeza. Para finalizar, y al más puro estilo N. Young también cayó la también
energética “Flora y Fauno” (también
mucho más musculosa que en la grabación original, perteneciente a su no muy
lejano álbum “Cojones”) que
agradecimos mucho los allí presentes. Más majo que las pesetas durante todo el
concierto se retiró (según sus propias palabras) a “intentar vender algún que otro cd… aunque sé que volveré a casa con los
mismos. Da igual, me emborracharé en la
barra para escuchar a Los Enemigos,
la banda de mi vida”. A eso se le llama un concierto bien resuelto.
![]() |
| Santi Campos al piano-bar. |
A continuación, y previamente al cabeza de cartel salió al
escenario de la plaza un Antonio Luque
(Sr. Chinarro), al cual nunca
habíamos podido disfrutar en directo para verter algunas de las canciones de
sus últimos trabajos, “Asunción” (Mushroom Pillow, 2018) y, por supuesto,
otros de los temas de toda la vida, últimamente recuperados en el recopilatorio
“Colección Permanente”, también de 2018.
Entre otras,”Tímidos”, “Dos besugos” o “Rayo verde” cayeron bastante bien tanto a los fans de siempre como
a los de nueva remesa (con los que también nos encontramos). Admirable su
continuidad y la solvencia (banda impecable) con la que continúa contra viento
y marea su propuesta ya lejana a lo que tanto atraía a “fibers” y demás fauna noventera.
![]() |
| Sr. Chinarro pegado a la Av. Andalucía. |
Cerrando el festival: Los Enemigos. Poco que decir de una de
los grupos emblema y con mejor y más ecléctico catálogo de las que aún pululan
por territorio patrio. Como anécdota: fue la primera vez que pudimos disfrutar
de ellos contando la banda con nuevo guitarrista, en este caso el nada
desconocido para la parroquia rockera David
Krahe (Coronas, Josele Santiago…)
que con buen hacer y gesto de disfrute y ensoñación cumplió con la nada fácil
tarea de hacernos no echar de menos al gran Manolo Benítez. Como bombones de su amplio catálogo pudimos cantar
cual pecho palomos entre brincos unas “Brindemos”,
“Me sobra Carnaval”, “Señor Correcto” o “Dentro” que marcaron la diferencia y condujeron su selección al
rock más áspero y directo, cosa que el mismo Josele se encargó de enfatizar con comentarios como “Somos Fino, Chema, David y yo… y somos una
banda de Rock”. Genio y figura. Cosa que fue por otro lado necesaria al
llegar casi la una de la madrugada
acompañada de un frío que no perdonaba el permanecer inmóvil.
![]() |
| Josele: pecho palomo. |
Por supuesto, no está de más
hacer referencia a la actuación que a primera hora se encargó de poner a la
chavalería en marcha para evitar el fresquito a primera hora de la tarde: Century Rock, que entre versiones de Juan y Junior y ¡George Michael! hizo a la audiencia conectar desde el primer
momento con un ambiente festivalero tranquilo
y sin codazos ya marca de la casa.
Mucho ánimo para continuar en
próximas ediciones, a pesar de la también tradicional y prácticamente nula
promoción a través de radios de ámbito estatal y la poca antelación en la
salida de sus (fantásticos) line ups.
Enhorabuena, Indyspensable.
Texto: Vinylola
Imágenes: Vinylola e Instagram.
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