miércoles, 19 de junio de 2019

CÁPSULAS VINYLOLA: ¿ROCK-HYPE? ¿QUÉ ES ESO? GENERACIÓN DEL ´86 EN 5 CANCIONES.




Difícil de creer que ya hace más de treinta años que los últimos movimientos masivos en lo que respecta a Rock anglosajón aún se encontraban en periodo de gestación: Guns & Roses o Nirvana (quizá las últimas bandas en gozar de laureles a escala planetaria de cara a la chavalería) andaban todavía buscando su identidad, hirviendo a fuego lento en las tinieblas de un anonimato que aún permitía no conocer nada (o casi nada) sobre sus canciones, andanzas y gustos con e inconfesables.
Parafraseando al bocas a la vez que siempre acertado Noel Gallagher “Cuando yo era joven nadie sabía lo que las estrellas hacían; ahora sabes lo que está haciendo cualquier gilipollas con guitarra en todo momento”. Y ese era el modus operandi. Ni demos en habitaciones, ni crowdfundings, ni decenas de atractivos teasers. Sí muchas horas de local. A lo que también añadía al respecto: “La gente hoy hace discos en su dormitorio. Yo los hago para tocar ante cincuenta mil personas. Por eso los cabezas de cartel son de hace veinte años”. No está nada mal.

Volviendo a dos de las bandas que acapararon la inmensa mayoría de las portadas y las apuestas más fuertes por parte de la todavía todopoderosa industria discográfica como fueron los anteriormente nombrados G´n´R o Nirvana (ambas pertenecientes a la compañía del mayor Florentino Pérez existente en el negocio: David Geffen) aún trabajaban respectivamente en el EP  “Live! (Like a Suicide)” o el maquetero  “Fecal Matter” ajenas a que serían los últimos hypes globales.
¿A qué cuento viene revisitar este par de fenómenos relacionados con nuevos grupos que ni el Punk de esencia californiana posterior (Offspring, Green Day) que nos intentaron colar como “rey puesto al Grunge”, el Brit-Pop con sus rentables peleas old-school o ´AxlCobainianas´, o el revival de vuelta en los States para comenzar el siglo XXI (Strokes, White Stripes…) logró igualar en repercusión mundial?: Los nacimientos que en aquel ya lejano 1986 se produjeron, dando continuidad a una música la mar de emocionante y (afortunadamente, debido al cambio tecnológico y social) más alejada de corrientes sobrepobladas; por supuesto sin llegar a pena de telediario, y por consiguiente a la boca de tu padre soltándote en abril ´94 “Oye, que se ha suicidado uno de Héroes del Silencio”. ¡Ein!

Curioso que en aquel enero del ´86 Kevin Parker aún estaba con los típicos cólicos del lactante, mientras su madre no pegaba ojo; Alex Turner estrenaba su primera tetina y otros tantos que durante estos últimos años nos han ofrecido música más que reseñable necesitaban cuatro pañales diarios. Una quinta, la del 1986 a la que nos apetece homenajear, primero por alcanzar este año en curso la edad de Cristo; segundo, por hacernos sentir de que la música tal como la conocemos hoy ha adquirido y sigue adquiriendo peso (a pesar de experimentos abominables) y tercero por, como rezaba Fernando Alfaro, haciéndonos sentir que “ya no somos jóvenes” pero igualmente interesados en nuevas propuestas más o menos inspiradas en épocas gloriosas que algunos tuvimos la suerte de vivir como es natural, con bastante más intensidad en los albores de nuestra adolescencia.
He aquí una pequeña selección de temas para vuestro disfrute. En realidad nada nuevo, solo una excusa para enlazar cinco trayectorias que esperemos sigan alimentando nuestro deseo, ya no de descubrir una “The Next Big Thing” a todas luces ya poco factible, sino tan solo de abogar por un necesario repunte en las ventas de guitarras, en detrimento de uñas largas y coloridas. Aquellas Fender o Gibson que tan bien se despachaban cuando los padres y madres de nuestros protagonistas preparaban sus papillas mientras en la cocina esa televisión de tubo disparaba sin cesar Smells Like Teen Spirit o Don´t Cry. Para ellos vaya.

Kevin Parker (Enero, 1986)
Gran renovador de los sonidos acolchados y el repunte del grave en los bafles, todo ello regado con maravillosas y embriagadoras melodías psicodélicas. ¿Quizá exceso en lo sintético? Puede ser, pero de qué manera. Australia dejó de ser solo distorsión y músculo y enlazó con su tradición desértica a la vez que melódica. Pink Floyd y Kyuss metiéndose un chute de Easy Beats




Alex Turner (Enero, 1986)
Quizá el sustituto natural (según sus propias palabras) del bueno de Noel. Fruto de la Era My Space y de la combinación ganadora y anfetamínica entre su batería Matt Helders, su Stratocaster por encima del ombligo (todo un ´must´en nuevos héroes guitarreros; véase Idles) y por supuesto, unas canciones muy serias no solo al frente de la banda madre. (véase su carrera en solitario co-liderandoThe Last Shadow Puppets...)




Noel Pecknold (Marzo, 1986)
Deudor de la tradición folkie/pop más sixteizada (CSN&Y, Joni Mitchell, Beach Boys) remezclada con texturas corales exuberantes fue una de las apuestas con más calidad de Sub Pop, sello que por sí mismo es el epítome de la renovación constante y la apuesta por la variedad y el buen gusto a lo largo de sus más de tres décadas de existencia.Fleet Foxes son una muestra más de ello.




Theo Katzman (Abril, 1986)
Hijo de músicos y maestro en lo referente a recrear y mejorar esos viejos, calidos y misteriosos sonidos que al igual que su coetáneo K. Parker nos retrotraen a las mejores vibes producidas por Stevie Wonder o el mismísimo Bill Withers a lo largo de sus carreras. Todo un fenómeno al frente de Vulfpeck, su banda de referencia y con la cual ya consigue llenar un Madison Square Garden en pantalón corto y calcetas. Genio y figura.




Jessica Staveley-Taylor (Mayo, 1986)
Junto con sus hermanas, Camilla y Emily, a las que sería injusto no nombrar como triple cabeza pensante en The Staves, ha logrado aunar la tradición acústica puramente inglesa (desde Jimmy Page hasta la Dark Britannica) no dando puntada sin hilo. Elevadas por Justin Vernon y santificadas por Ethan y Glyn Johns en sus discos para Atlantic (todo a la vieja usanza), dan muestra de que merecen algo más que completar sus ingresos mensuales siendo coristas de Mumford & Sons. Delicia.


lunes, 20 de mayo de 2019

Crónica: Daniel Romano. Café Berlín, Madrid. 18.5.19


Una tarde de sábado en el Café Berlín


Es extraño programar un concierto a tan tempranas horas del sábado. Tanto que uno no acababa de hacerse a la idea de si está en un after lunch o en los aperitivos previos a la cena, sin embargo este concierto fue especial también por muchas otras razones.

Estamos en Madrid en la tarde del sábado 18 de mayo, día eurovisivo por excelencia, día de los museos y día de agitaciones varias tras la fiestas de San Isidro en la semana previa a unas elecciones al Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. El sol apenas ha iniciado su descenso vespertino pero la hora del comienzo del concierto es inapelable (a las 22:30 se anuncia otro concierto en la misma sala), y de esta forma, a las 20:30, unos cuantos refugiados de los excesos de esa sintonía irremediable que es nuestra querida ciudad, nos reunimos en el nuevo Café Berlín para presenciar el concierto de presentación del décimo disco de Daniel Romano en la capital del reino.



El nuevo Café Berlín no es otra cosa que la antigua sala We Rock, con lo que es inevitable que uno se pregunte cuanto de una u otra sala prevalece. ¿Es el continente o es el contenido? Y es una verdadera pena que el concierto no completase aforo porque la sensación de estar viviendo una actuación única flotó en el ambiente durante todo el concierto. Pocos pero afortunados, y muchas caras conocidas, y muchos gestos de asentimiento y expresiones de satisfacción cada vez que la banda arremetía con un nuevo tema. Una banda perfectamente engrasada que acometía cada uno de los temas como si le fuese la vida en ello y que incluso se permitía el lujo de bromear simulando una primigenia sesión de ensayo en el que cada uno de los músicos fingía buscar la posición de los dedos del otro mientras tocaban sus instrumentos como falsos principiantes.

Desde el momento en que hicieron acto de presencia sobre el escenario para interpretar una versión electrificada de “Empty Husk” (canción con la que abre su último disco), con un Daniel Romano disfrazado cual troskista ratón de biblioteca, hasta el final con ese improvisado “cha cha cha” con que denominaron los tres golpes de acorde con los que se despidieron del público tras “When I learned your name”, la impresión fue la de haber sido atropellado por una auténtica apisonadora de buen rock n’ roll. La base rítmica compuesta por su hermano, Ian Romano, y el bajista Roddy Richmond, servía de rotundo contrafuerte sobre el que construir las melodías de guitarras y voces que completaban el guitarrista David Nardi junto al propio Daniel Romano. Y así dejaron caer canciones como “Long Mirror of time”, Nerveless” o “Human Touch” en una actuación impecablemente enérgica en la que sólo faltaba el clásico “one, two, three, four” de Dee Dee Ramone con el que empalmar un tema con el siguiente. No hubo descanso ni hubo concesiones, era necesario exprimir el poco tiempo del que disponían y eso es lo que hicieron sin otros efectos que un depuradísimo sonido (sorprendentemente cristalino), o algún que otro juego de escenario, porque el concierto era ante todo un viaje en el que estaban incluidos los mejores momentos de todas las influencias que caracterizan a este ecléctico compositor, un viaje a lomos de una maquinaria de calculada ingeniería que reinterpretaba el espíritu de tiempos más dichosos. Es inevitable repetir nombres como el de Dylan, Bowie o los Who cuando rememoro el concierto. 



Me queda el pesar de saber que esta no es más que una de las diferentes encarnaciones de Daniel Romano y que valdría la pena verlo en otros formatos. El canadiense es un músico de muchos talentos y múltiples facetas y eché de menos algo de los psicodélicos paisajes de su último disco o de la pureza country de sus primeros días. Pero ante todo me queda la satisfacción de pensar que aquellos que estuvimos en el Café Berlín el pasado sábado vivimos una oportunidad que no se volverá a repetir, y sinceramente espero que así sea, porque creo que merece un público más amplio y un mayor reconocimiento. Y ahora deberían encerrarse en un estudio y capturar nuevas canciones, porque sería una auténtica lástima que esta gira no diese frutos. El tiempo que vivimos es una espiral en constante aceleración y quien sabe que será lo próximo que capte nuestra atención contribuyendo a la vez al olvido. Sería estupendo poder volver atrás de alguna forma de vez en cuando.

domingo, 19 de mayo de 2019

Podcast Vinylola: La Caravana 5x03 - Cosecha 1969.






Esta vuelta os traemos un programa dedicado a repasar un montón de discos que nos parecen cojonudos y que nos apetece reivindicar. ¿Cuál es el hilo conductor de los discos que traemos? Pues que son de 1969. Y eso ya es decir suficiente.
La Caravana siempre ha tenido un espíritu de reunión: no es un programa musical, sino más bien una tertulia sobre música. Por ello, hemos querido siempre juntarnos en la misma sala a grabar, huyendo de conexiones vía internet (aunque quede claro que respetamos a quien lo hace, claro está). Quizá por esto no nos hayamos reunido tan asiduamente como hubiéramos querido, ya que nos cuesta cuadrar las agendas para coincidir todos en un mismo día. Aún así, hay ocasiones en las que se alinean los astros y somos capaces de juntarnos todos los miembros del equipo (como ocurre en este capítulo). 
Esos días no ponemos mucho filtro a los discos que trae cada uno, nos guiamos por el corazón y disfrutamos de poder reunirnos con gente a la que apreciamos y que comparte nuestra afición-vicio-pasión-locura.Antes de empezar hay que aclarar que hoy estamos todos, pero algunos miembros van entrando y saliendo (que mal ha quedado eso)… y que no teman sus fans que el señor X aparece a mitad del programa y nos trae un bootleg que es crema como siempre. Los discos que recordamos hoy se merecen estar en la estantería de cualquier discoteca que se precie de tener alma.

Suenan por este orden:
1. Rolling Stones: Let it bleed
2. Blood Sweat and Tears (2º LP)
3. Spooky Tooth: Spooky two
4. Chicago (1er. LP)
5. Blind Faith (bootleg)
6. Santana (1er. LP)


martes, 2 de abril de 2019

LOS DELTONOS. Madrid. Sala Caracol. Sábado 30 de marzo de 2019.



Debatiendo acerca de si las guitarras pasarán de moda o no (si no lo están ya definitivamente para algun@s iluminad@s) o de nuestra sensación de mayor o menor pertenencia al siglo XXI (que podrían inspirar los últimos Sidonie), llegamos a la presentación de “Fuego”(2019), el nuevo trabajo de ese bien patrio que son Los Deltonos, y en especial su alma mater: Un HendrikRöver que ya no conformándose con encontrarse entre las plumas más afiladas del Rock en castellano también sigue demostrando magisterio y madurez en el terreno compostivo. Una rara avis en estos tiempos en los que como las guitarras, todo anda lejos de la sutileza e inteligencia ante el papel y la artesanía al servicio de la canción, sea del tipo que sea.

Así, una Sala Caracol llena esperaba entre cervezas al cuarteto cántabro que despachó ente llamadas a sus inicios y reivindicando su fantástico “GT”, con números como “Gasolina”, “¿Qué podríamos hacer?” o “Elvis” en un santiamén.



Tras la puesta en marcha de los motores tocaba afrontar lo que viene a ser el grueso de su nuevo álbum. “Águila”, “Cazador” y “Correcto” muy fieles a la grabación, nos encantaron tanto o más que sus irónicas, incisivas, cuidadas y socarronas estrofas, estribillos y puentes. Algo se echó en falta que su SG en afinación abierta hubiese gozado desde ese mismo momento de más chicha. Cosas del directo y nada que no se remediara minutos más tarde. 
Con todo y con eso, el cuarteto afrontó una nueva sección; en este caso la dupla “Colisión” e “Incendio” recordando sendos discos de 2017 y 2018 respectivamente. Largos desarrollos a lo Greateful Dead recorrieron sus mástiles durante veinte minutos que se hicieron cortos, para terminar atacando con la homónima “Fuego” y “Vergüenza”, esta última con momento-justicia-poética, pues delante de nosotros disfrutaba del concierto uno de los componentes de Taburete, no dándose por aludido por ninguna de esas referencias no tan explícitas como las que últimamente nos brindan nuevos y muy a menudo efervescentes mutaciones musicales y que este tipo de personajes de jersey al hombro únicamente son capaces de descifrar. Fantástico momento. 



Más delante, mucho pescado que vender. “Rutina”, la ya clásica “Salud” o nuevas miradas a sus raíces como fueron “Listo” o “Mirar atrás” completaron la primera parte de un set bien sólido, aunque aprovechando la adjetivación, algo de ese brillante largo de 2003 más de uno lo echamos en falta.



Vuelta al escenario en cuestión de unos minutos y fin para saborear una nueva mezcla de épocas deltonísticas.“Doctor”, ese himno que representa “Brindemos”, “Soy un hombre enfermo” y su atemporalcover de S.Doerr “HardLuck Blues” perteneciente a su primer largo finiquitaron un repertorio atemporal que no está al alcance de cualquiera.

Parafraseando a Hendrik en el escenario: “Son treinta años dando felicidad”. Y de qué manera.

sábado, 23 de marzo de 2019

Podcast Vinylola: "La Caravana" 5x02 - Especial Tommy (The Who)


Con motivo del 50 aniversario del Tommy de los Who (y aprovechando que tenemos al propio Tommy entre nuestras filas), hemos preparado un superespecial en el que no nos limitamos a analizar el disco original, sino que hacemos un repaso a todas las versiones de la obra que han sido editadas a lo largo de estos 50 años

Las palabras se quedan cortas para explicar el cariño que le tenemos a este disco, mejor que escuchéis el programa, sólo esperamos haber estado a la altura de uno de nuestros discos favoritos de todos los tiempos. Si no conoces aún a Tommy y sus andanzas, este puede ser un buen momento para acercarte a esta apasionante obra; si ya lo conoces, te ofrecemos un análisis del disco, la gira posterior, la película, el disco sinfónico, el musical… y mucho más (ver lista de canciones), una visión panorámica bastante completa de Tommy en sus diversas encarnaciones. 

Además comentamos el mítico disco en directo de los Who: Live at Leeds, pinchamos un tema de su recientemente rescatada actuación en Hull (un día después de la de Leeds), aparte de sus actuaciones en la Isla de Wight, Woodstock, su reunión de 20 aniversario en 1989… así hasta el último publicado (Live at Royal Albert Hall 2017) y pasando incluso por el “Tommy Barón”, disco que Barón Rojo editó en 2012. See me… feel me… touch me… heal me.