Aprovechando que Alan Parsons ha visitado nuestro país hace poco, nos proponemos rendir un justo homenaje a uno de los álbumes que más ha girado en nuestros tocadiscos: "Tales of mistery and imagination" de Alan Parsons Project. Se cumplen 40 años de la publicación de este álbum (el primero de la banda) donde Erik Woolfson y Mr. Parsons se presentan en sociedad con una música impecable basada en la obra de Edgar Alan Poe. Aprovechamos también que tenemos al Señor X entre nuestras filas ya que es una autoridad en la obra de Alan Parsons (recordemos que es redactor del único blog dedicado por entero a este artista en España). Os proponemos por tanto un programa con un formato algo distinto, lleno de bootlegs y rarezas (como no podía ser de otra manera siendo el conductor el Señor X), que puede servir de introducción para los que no conozcan este gran disco y a la vez un suculento manjar lleno de documentos únicos para los que, como nosotros, crecieron escuchandolo. ¡...and said the raven... nevermore!
viernes, 29 de julio de 2016
viernes, 15 de julio de 2016
Podcast Vinylola: La Caravana. Genesis: A trick of the tail y Wind and wuthering
Vinylola te presenta esta vez un episodio muy especial, ya que nos dedicamos a analizar
dos discos en lugar de uno: A trick of
the tail y Wind and wuthering,
del grupo inglés Genesis. La Caravana ha decidido recalar en
estos dos álbumes debido a su importancia, a que los dos fueron editados en 1976 y que fueron los primeros discos
de la banda sin Peter Gabriel a la
cabeza y los últimos en los que intervendría el gran guitarrista de la etapa
clásica del grupo: Steve Hackett.
Tras la marcha de Gabriel, Genesis se encontró en la
difícil conyuntura de sustituirle y optaron como mejor solución por reconvertir
a su batería Phil Collins en
vocalista y frontman. Phil asumió el
reto de tal manera que dio lugar a su disco más vendido hasta la fecha e
inauguró la etapa de más éxito comercial de la banda. El resto, como dicen, ya
es historia. Acomodaos
en el asiento de atrás de La Caravana
para asistir a una de las épocas más emocionantes de uno de los grupos más
importantes del rock progresivo.
viernes, 8 de julio de 2016
Crónica: WILCO. “Las noches del botánico” Madrid, sábado 2 de julio de 2016.
La semana pasada, y dentro de la
programación que engloba “Las noches del
botánico” pudimos disfrutar de Jeff
Tweedy y sus muchachos. Unos Wilco sobresalientes,
que supieron demostrar, en un entorno privilegiado (la visión y el sonido
fueron más que buenos) por que, han sido, y siguen siendo una de las bandas
puntales del rock americano contemporáneo.
En el set no faltaron sus
fundamentales “I am trying to break your heart”, “Art of almost”, “ Spiders
(kidsmoke)”, “Heavy metal drummer” o la espléndida “Jesus, etc” que de la mano del bueno de Nels Cline, como siempre, subieron a un nivel estratosférico.
Muchas horas de ensayo, muchas tablas pateadas y muchas noches de show, son las
que esta troupe atesora; pues la sincronización, tanto instrumental, como
rítmica de la que hicieron gala dejaron boquiabierto a más de uno.
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| Wilco- Noches del botánico. |
Como ejemplo, la cumbre de la
primera parte del repertorio que representó “Imposible Germany”, donde el guitarrista solista emuló, con ayuda
de su fuera de lo común vibrato, a muchos
de los mejorcitos que acarician las seis cuerdas con maestría y gusto. Un auténtico
anti guitar hero con más tintes de haber pertenecido durante años a una banda punk que de
atesorar cientos de discos grabados como músico de estudio. Por supuesto, no
desmereció el resto de la banda. Máxima concentración y flema fue lo que el
sexteto titular derrochó a lo largo de la casi hora y media en la que también
desparramaron “Dawned on me” o la
fantástica “The late greats” que
cerro para dejar paso al bis.
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| Nels al dobro. |
Apenas cinco minutos hicieron
falta para que los pipas, encabezados por el que parecía hijo putativo de John Holmes, situaran el equipo acústico con el que el grupo de Chicago
remataría la jugada para nuestro goce y disfrute.
Seis temas fueron disparados como certeras balas. Desde nuestro
considerado clásico “Misunderstood”
hasta, para finiquitar su `unplugged´
el tema que formó parte de su proyecto junto al gran Billy Bragg “California” nos hicieron derramar más que una
lagrimilla, pues adrede, el grupo optó por no dar rienda al equipo de sonido,
tocando y cantando sin prácticamente apoyo de la amplificación. Un detalle
mágico que culminaron con una “A shot in
the arm” que nos dejó a todos sin voz, en una parte por un karaoke al que
casi nadie pudo resistirse, y por otra, debido a la intensidad emocional con el
que Mr. Tweedy cerró el concierto
embelesando al personal que allí babeábamos.
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| Fin de fiesta. Sentados junto a la fogata. |
Otra noche mágica, de mano de una de esas bandas de las que puede decirse,
hacen avanzar la música hacia parajes donde permanecerá gigante e incorrupta
durante muchas, muchas décadas. Brillante.
domingo, 19 de junio de 2016
Crónica: MAD COOL Festival. Madrid, 16-18 jun 2016
A lo largo del pasado fin de
semana pudimos disfrutar del nuevo gran
festival capitalino, que pretende rivalizar,
cual Madrid-Barça, con el Primavera
Sound catalán. Para ser la primera edición, y salvando incomodidades
propias de un arranque de cero, no salió del todo mal. Obviando pequeñas (y no
tan pequeñas) pegas que se fueron solventando prácticamente sobre la marcha y
una denominación que adolece de toda personalidad y originalidad (Mad Cool), creo que a todos los que a
él asistimos nos encantaría que tuviera continuidad. ¿Cuándo sino, podríamos
disfrutar de artistas tales como los Jane´s
o Neil Young apenas a una hora desde cualquier punto del centro del país?. No le demos más vueltas.
Cada uno pudo elegir su devenir
en el festival, aunque nosotros nos centramos en los cabezas de cartel y propuestas
cercanas a la posibilidad de hincharnos a cañas en los alrededores del popular barrio de Villaverde, sin tener que pasar demasiado por esos insufribles “Cashless” points tan alejados del
tradicional pack, calimotxo+breva por la mitad del precio que se estableció en
el interior de la Caja Mágica. Todo un lujo, imposible en otros auténticamente snobistas entornos festivaleros.
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| The Who- Momento "I hope I die before I get old" encogida de brazos. Antológico. |
El jueves, abrimos boca con unos The
Who que nos gustaron mucho más que en la última ocasión que tuvimos de
verlos, allá por mayo de 2007. Un show basado en su 50 aniversario arrasó entre veteranos y neófitos. Unos Pete y Roger pletóricos (y super-cachondos) nos hicieron pasar un rato de
aúpa con temas de todas sus épocas. No quedaron fuera, ni Tommy, ni Quadrophenia,
ni Who´s Next, ni tan siquiera
muchos números primigéneos que, para
nada esperábamos encontrarnos.
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| Paseo por Brighton sin salir de Villaverde. |
Mogollón de proyecciones,
que con cualquier otro artista resultarían cansinas y ególatras, con nuestros
broncas favoritos resultaron de lo más agradables y potentes, acompañando cada
una de las canciones de manera efectiva y, por que no decirlo, conmovedora,
rozando a veces la experiencia religiosa,
como venía a cantar un señor que no me acuerdo. Historia viva.
Ya, el viernes, abrimos un poquito más el espectro, pudiendo asistir
a medio concierto nuestros adorados Kings
of Convenience. Medio, debido a la cola que se formó a la entrada de uno de
los escenarios secundarios, suponemos, debido a las premisas respecto a la
seguridad del recinto. No nos pesó, pues a pesar de la poca intimidad que el
lugar rezumaba, Erlend y Eirik, esos dos vikingnerds que tanto nos emocionan, se veían felices disfrutando del ambiente festivalero. Un
set, ampliamente copado por referencias de sus dos últimos trabajos “Riot on an Empty Street” y “Declaration of independence” se
encargó de darnos todo lo que pedíamos, de manera rápida y efectista. Con todo
y con ello, los seguimos prefiriendo en locales más adecuados a su propuesta o,
como no, sonando en alguna playa
mientras cae el sol.
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| Kings of Convenience- Corazones, Minions y Toy pianos. |
Emoción, intriga, dolor de…
Llegan los Jane´s. Un muñecote gigante (cortesía de la organización) nos da la bienvenida,
mientras esperamos confortablemente a diez metros del ampli de Dave Navarro (a reseñar, la perfecta
visibilidad de cada uno de los escenarios, estés donde estés). Un punto cool.
Todo apuntaba a momentos de gloria, a esos que llevas deseando disfrutar desde
que alguien te puso en la oreja a estos cuatro angelinos de tomo y lomo, sin ni
siquiera saber que, además de ponernos palote (auditivamente hablando), estaban
tan buenorros, pero… Plufff. Durante la primera mitad de su prometida
performance de “Ritual de lo Habitual”
solo sonaba el back-line. Sí amigos,
solo se escuchaban ellos. Fuera todo era confusión.
Uno de los mejores comienzos para un largo se nos escapó. Un coitus-interruptus en toda regla. Adiós
cara A.
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| Muñecote de Bienvenida al fiasco técnico del año. |
Dave y Perry se miraban
inquietos, y viendo que no había reacción entre el público ante tal avalancha,
no les quedaba otra que recurrir a uno de los técnicos para averiguar qué
ocurría. Uno de los momentos más embarazosos que uno recuerda. Pasado esto,
todo marchó. Comienza la cara B, y
todo en orden. Por fin nos podemos desquitar del disgusto. Ahora todo fluía.
Una “Three days” impecable y
gloriosa trajo la amnesia a nuestras sufridas masas encefálicas mientras las
endorfinas se conjuraban para hacernos disfrutar de todo lo que quedaba.
Terminado su clásico del 90, todavía
les dio tiempo de desplegar su retalía de efectos
visuales y escénicos. Perry, esa
“Mask”, esa serpiente de escenario,
deambulaba con su botella de “sangre de
toro”, mientras que Dave, todo
mazado él, se hacía querer por las fans. Hasta le echó los trastos a una, que
por cierto, le dio calabazas (esto casi es País Vasco, Dave).
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| Dave, Perry, Stephen y sus chicas. |
Así pasaron, strippers, artistas circenses colgadas por el pellejo, besos, calzoncillos con relleno (Stephen Perkins) y la señora Farrell, en body rojo. Sencillamente
L.A. Simplemente la semilla de lo mal llamado alternativo, que dio lugar a
Indies, Lollapalloozas, y bla, bla… Un fin de fiesta a cargo del trío “Jane Says”, “Nothing Shocking” y “Just
Because” nos remató, para finalmente relamernos con lo acontecido; pero,
por favor Sr. Técnico, no más comienzos así.
Echamos el cierre con 091. Muchas ganas de reencontrarnos con
una de las mejores bandas de rock
español que ahora, comienza una nueva andadura. Relegados a uno de los escenarios secundarios, hubo que echar
carreras para poder llegar antes de que la masa enfervorecida allí acudiera. No
fue así lo que nos encontramos. Apenas
trescientas personas, que los añoraban tanto como nosotros estaban
relajadamente esperando el show. ¿Una banda seminal, no se merece más? Saboreemos el repertorio sin juicios
morales.
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| 091- Sobriedad y oficio. |
Un sonido perfecto y contundente acompañó en todo momento a Lapido y los suyos, a pesar de la corta
prueba de sonido, cosa que dejó paso a temas, sobre todo pertenecientes a su
primera y media época. “El baile de los
locos”, “Otros como yo” o “Qué fue del siglo XX” sonaron tan
compactas y potentes como una estampida de búfalos. Como única pega, a estos
granaínos, en plena forma, quizá se les echó en falta un poco más de contacto
con el público, pues, a pesar del brutal sonido, la actuación se percibió
plana, quizá fruto del cansancio y las horas que banda y público acumulaban
encima, echándose también mucho de menos algo más de su última etapa, “Sigue estando Dios de nuestro lado” y “La noche que la luna salió tarde” se
quedaron cortas para lo que unos fanáticos de su “Todo lo que vendrá después” esperábamos. Nos veremos más.
El sábado, y para rematar el festival, el
plato fuerte. Neil Young +
Promise of the Real. ¿Qué cabía esperar del viejo Neil? Pues uno de esos conciertos que
crean afición. Y por supuesto, así fue. Entre la audiencia, resaltaba la amplia
orquilla de edades expectantes ante
la salida del gigante canadiense. Niños de 7 años, al lado de septuagenarios
dotaban al evento de un buen rollo difícilmente igualable. Ni tan siquiera, en
su última visita a la península, allá por el Primavera de 2009, pudimos contemplar tan heterogénea audiencia.
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| Neil- Él solo, podría curar La Tierra (y medio sistema solar). |
Young no se andó por las ramas. Tras una siembra del escenario a
cargo de dos guapísimas granjeras, el artista se marcó del tirón cuatro de sus
grandes clásicos “After the gold rush”,
“Heart of gold”, “The needle and the
damage done” y “ Out of the weekend”
que impulsadas por su viejo piano y
acústica Martin, nos partieron la
patata. Después, y tras una enigmática fumigación a cargo de una sospechosa
cuadrilla de la química Monsanto a
esas pobres semillas, el viaje continuó.
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| Cinco años de ingeniería química, para esto. |
“Human Highway”, “Unknown
legend” o “Someday” nos
posicionaron de nuevo en terreno clásico, interpretando, ya con su Gretsch blanca en mano “Alabama” y “Words (between the lines of age)” . Para ir finiquitando el set, Neil y la troupe del joven Lukas Nelson (por cierto, fantástica y
recordándonos en sobremanera a esa descarnada e inolvidable época “Mirrorball”) nos apabullaron con, entre otras, dos jams de aquí te espero. La primera, de
unos 22 minutos, sobre “Down by the
River”, y la segunda, balanceando “Like
a Hurricane”, arriba y abajo, Blackie mediante, como en los viejos
tiempos. Old School en estado puro
que puso a nuestros músculos horripiladotes a prueba en no pocas ocasiones.
La infaltable “Rockin´ in a Free World” cerró una
lista de temas que Neil y sus chicos
no quisieron lacrar hasta cinco minutos después, con un único bis (también de todo el festival) en el
que se despidieron interpretando una tan ruidosa como mágica “Love and Only Love”. Memorable.
Para despedirnos, Vinylola cerró el festival acudiendo a
la llamada de nuestro Xoel López,
que con la profesionalidad que le caracteriza despachó más de una decena de
canciones que empezaron sonando no demasiado bien, pero que una banda de
campeonato se encargó de apañar hasta llegar al diez. Temas de todas sus épocas
fueron llegando, agradables y alegres ante los casi mil asistentes.
Especialmente bien sentaron “Reconstrucción”,
una versión de “Tierra” más centrada
en los teclados a cargo de Charlie
Bautista, y esa bonita adaptación de la popular gallega “A serea e o mariñeiro” que nos gustó
especialmente. Acierto seguro, acercarse a gozar de Xoel y los suyos, a pesar de que su “Paramales” aun no te haya caído en las manos.
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| Xoel López- Satisfacción garantizada. |
Despedida y cierre a un fin de
semana más que entrañable en una muestra, en la que, gracias a Dios sabe que ente-promotora-cuarto poder-mafia-logia,
el pueblo llano ha podido empaparse de historia
de la música, cultura en general y aprovechar unas instalaciones
tan infrautilizadas como magníficas para tal efecto, por un precio más que
ridículo. A pesar del Mad y del Cool... esperamos repetir.
martes, 14 de junio de 2016
CÁPSULAS VINYLOLA: 3 Razones para enamorarte de los Carpenters en 5 minutos.
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| Karen & Richard. Sesión de estudio. |
1. (They long be) Close
to you.
¿Alguien no se acuerda de con que canción se enamora Hommer
de Marge? Si no lo sabes, no vives en este planeta. Burt Bacharach en estado
puro.
2. Top of the world.
La mejor escena de toda la saga Shrek. ¿Quién nos iba a decir que esta formaría parte de la cuarta y última de la tetralogía?. En "Felices para siempre", nuestro ogro favorito se desquita de todo el rollo buenista que acaba asfixiándole (aunque sea por unas horas). Todo, por supuesto, a ritmo de una "Top of the world" que le viene a nuestro monstruo digital favorito como anillo a dedo verde.
3. Superstar
Ni nos molestamos en linkear versiones. Podríamos hacerlo con la más grandiosa a cargo de Joe Cocker & The Mad Dogs, incluyendo en la banda a su gigante compositor, el magnánimo gurú de las raíces, Leon Russell, pero lo obviaremos. Más covers a cargo de artistas tan distantes como Sonic Youth en el noventero tributo "If I were a Carpenter" o, (la primerísima) de Sony & Cher, también podrían corroborar, que aunque las coordenadas sonoras sean tan lejanas, el gusto por esta maravilla heredera de la factoría Spector se salta las leyes de lo azucarado y sublima en el más exquisito bombón melódico.
El
lunes, 13 de junio de 2016
Podcast Vinylola: La Caravana: "Pet Sounds" The Beach Boys.
Concluye (de momento) nuestro viaje por la música de 1966; aunque no podíamos abandonar este año sin mencionar uno de sus mejores discos: Pet Sounds, disco clave en la historia de los Beach Boys y en la evolución de la música pop. El album, que supuso la ascensión y caída de Brian Wilson como genio sesentero del pop estadounidense, será objeto de un exaustivo análisis efectuado por los contertulios habituales: Miguel Popsonic a los mandos, el Señor X, Tommy y Ar Difender. Al final del programa, os ofrecemos, como de costumbre, un bootleg en primicia sacado de la gira de ese año por cortesía del Señor X. Aparcad la tabla de surf en el techo de la caravana, y disponéos a contemplar la puesta de sol en el horizonte de alguna playa californiana.
viernes, 3 de junio de 2016
PAUL McCARTNEY- Estadio Vicente Calderón. Madrid. 2 de junio de 2016
Infinitamente tediosos, así fueron tanto los minutos de espera hasta la salida
de Macca a escena (entre dj´s formato karaoke Benidorm, e
insufribles proyecciones mega-nostálgicas) como los más de diez años que
han hecho falta para que el portador del legado de los fab-four volviera
de nuevo por la península. Algo que, a priori, no auguraba lo que se nos veía encima. Qué poca fe. Por supuesto, y como tod@s nosotr@s en el fondo esperábamos, no problem; tres cortas horas fueron más que suficientes para que nuestro Paul se disculpara con creces, tanto de lo
primero como de lo segundo, haciendo que toda paciencia mereciera la pena. Logrando que toda esa casposa Beatlemanía Paulaecheverriosa e instagramer se disipara por completo.
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| Stuart Minion, declarado fan de Macca, no quiso perderse el evento. |
Algo así como cincuenta mil almas abarrotaron un Vicente
Calderón blindado para celebrar un repertorio inconmensurable, a un artista
de los que (con todas las de la ley) han marcado época, estando a sus 73 primaveras mucho mejor que la última vez que cualquiera de nosotros acudiéramos a
embriagarnos de su colosal repertorio.
Un comienzo eminentemente Beatle como “A hard day´s
night” , “Can´t buy me love” o “I´ve got a feeling” se alternó con algunos de los números pertenecientes a su época más rock al
frente Wings: “Letting go”, “Let me roll it” o “Nineteen
hundred and Eighty-Five” sonaron tan potentes y pulcras que a los allí
presentes no nos importó que se entremezclaran con , según sus palabras, “Una
canción que es un poco electrónica” como la marciana “Temporary Secretary”
de su más oculto McCartney II, heredera de los mejores hermanos Mahel.
¡Sorpresa, sorpresa!, pues algo se sabía de que muchos de los temas preparados
para el set no entrarían en las habituales coordenadas de un show masivo.
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| Paul McCarntney: "¡Vamos a darle cera!" |
Más tarde, más ases. Corazones, almas y vestiduras rasgadas, como
redención a cualquier cosa que supusiera experimentación a cargo de unas “Maybe
I´m Amazed” o “Here, There and Everywhere” antológicas al piano que
nos dejaron desnudos, en shock, especialmente la primera, dedicada a Linda.
A parte de la inevitable nostalgia, también cabe señalar el buenrollismo y
cachondeo que Macca se trajo durante todo el show. Expresiones como “Buen
bolo troncos” o “Vamos a darle cera” se hicieron habituales entre canción y
canción, ya que se propuso hablar en español (chuletillas mediante) durante
toda la actuación.
De esta guisa fueron cayendo más, mejores e inesperadas sorpresas
como la versión primigenea e irreconocible de “You won´t see me” a la
guitarra acústica que nos dejó strike o una revisión de “Being for the
benefit of Mr. Kite” alucinantemente rica en matices.
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| La historia desde el gallinero. |
Más homenajes, como “Love me do” y “Something” a sus
queridos Georges o la maravillosa “Here Today” a John Lennon
(emocionada cuasi lagrimilla mediante) que fueron dando paso a una retalía de
temas acústicos clásicos como “Blackbird” o “Yesterday” algunos
de ellos sobre una plataforma elevada que subía aun más a estos de nivel. Cosa
que además se agradeció, mejorando la visión a todos los sufridos fans perdidos
por el gallinero. Maldito Golden-Circle.
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| Paul (73). Mejor que hace una década. |
Una traca
final con la mega-super-old-school-classic-high-level-fireworks-show-rock
“Live and let die” y por supuesto las infaltables “Hey Jude”, “Let
it be” + la suite final de Abbey Road nos dejaron definitivamente
noqueados y rendidos a su poderío maduro. Tras esto, la extraña sensación de ver la espalda de Paul
de vuelta al camerino. Una especie de sentimiento agridulce de la que (a esta
hora) destilamos la mejor parte; el sabor de un artista único e irrepetible,
fruto de una época pretérita que aun resuena y resonará en el interior de
cualquier amante de las canciones con mayúsculas. Un repaso a la historia de
la música contemporánea de mano de su catedrático.
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