sábado, 9 de enero de 2016

THE BEATLES. DISTOLOGY. BOX SET. 1970-1974 Era. (Limited Edition)



Hasta la lejana ciudad de Melbourne, -famosa por contener la mayor concentración de tiendas de discos por habitante-, se desplazó Vinylola para conseguir celebrar los primeritos –a excepción del pueblo nipón- el inicio de 2016. Durante unas inolvidables jornadas, huyendo de reiterativos atracones de uvas, polvorones de Estepa, y solo con el objetivo de escanear nuevas reseñas de cara a ofreceros contenidos lo más atractivos y exclusivos posibles durante este nuevo año, nos topamos justamente con eso que ansiosamente íbamos buscando. Algo que lejos de marcar el lanzamiento discográfico más significativo de este nuevo año en curso, podría sentar las bases de una ya asentada tendencia, hasta ahora, centrada en el mundo literario. La de la ficción distópica, que ahora se traslada al mercado discográfico –esperemos- encabezado por este apabullante y mastodóntico “The Beatles Distology”.

Nuestro, hoy ya amigo Arthur Ropewatt, co-propietario, junto con su hijo Patrick de “Dixon Recycled Vynil Shop” muy amablemente, -previos mil pesadísimos mails destinados a fromalizar el encuentro, y tras una rumorología sobre el asunto que impregnaba cualquiera de los negocios relacionados con la música de la ciudad- accedió a mostrarnos una de las copias que la propia Emi-Parlophone/Apple cuida con recelo en sus archivos londinenses. Pese la insistencia de los sectores más favorables al lanzamiento de la caja (incluidos los máximos aludidos: Yoko Ono, Sir Paul McCartney, Richard Starkey y Dhani Harrison) la compañía aun no ha decidido dar luz verde al concluido proyecto. Arth nos cuenta que “El Box Set de 5 cds (quizá se plantee su edición en acetato), primero se destinaría al mercado australiano, y después sería distribuido al resto del planeta. Aunque tampoco es descartable una reducción del mismo a simplemente doble cd en posibles y más masivas re-ediciones posteriores”

Vuelta a casa. Desde Londres a su Melbourne natal. Mr. Arthur Ropewatt. Toda una vida entre discos.



La prueba de que el ya heptagenario Sr. Ropewatt posea una de las 500 únicas copias reside en que, el bueno de Arthur trabajó durante casi 40 años como A&R y creativo en la propia sede central de EMI, teniendo manga ancha para hacer o deshacer packagings, tracklists en diversos recopilatorios o incluso asesorar acerca de cómo incluir una determinada cantidad de material en puntuales, y muy especiales lanzamientos (ediciones de cortesía, promos no comerciales...). Mr. Ropewatt –ante nuestra sorpresa- incluso aparece en la ambiciosa compilación asumiendo ese privilegiado papel que es el de redactar las anotaciones pertinentes al libreto interno de la caja, que en anteriores ediciones Beatle corrían a cargo del tristemente desaparecido Derek Taylor. Rápida y diagonalmente podemos leer en uno de los booklets:

“Estos álbumes distópicos (más bien, nutópicos) tratan sobre imaginar cómo se habrían conformado los distintos discos de los cuatro beatles en un solo disco, ´in a row´ (consecutivamente) desde 1970 a 1974, si la banda no se hubiera separado recién terminados los 60´s (...) Las- podríamos llamar- "Mixtapes especulativas", se han conformado año por año, usando canciones aparecidas en los discos en solitario de John, Paul, George y Ringo, así como singles que no recogían estos Lp´s”

Patrick Ropewatt. Hijo de Arthur y privilegiado testigo de las gestiones y quehaceres de papá, saluda a Vinylola.


Continúa su hijo Patrick, remarcando a su padre entre otros impagables comentarios, a veces solo alcanzables a fans realmente especializados en las andanzas en solitario de cada uno de los cuatro Fab four que: “Por ejemplo, las canciones correspondientes al álbum ´Wild life´, aun siendo publicadas en 1971, se han incluido en el disco de 1972, por no haber editado Paul ningún trabajo como tal este año, al igual que las de ´Red rose speedway´ que han pasado del cd de 1973 al de 1974. Los temas de ´All things must pass´ de George, también se han repartido entre los discos del ´70 al ´72, debido al ingente material de primera que George poseía por aquellos años"

Entre más sabrosísimas anotaciones, Arth explica en el texto interior que: “Los títulos de cada uno de los 5 cds de la caja se han confeccionado cuidadosamente mezclando palabras únicamente de los trabajos de Paul, John y George, por tener los de Ringo una menor transcendencia” El pobre Sr. Starkey, como siempre sigue un pelín ninguneado.

El austero, pero atractivo packaging del Box set. Cruce entre el "White Álbum" y un disco duro de Mac.


Para concluír, el respetable Sr. Ropewatt también incluye en sus anotaciones...: “Se ha considerado 1974 como último hipotético año de la vida de la banda, ya que en 1975 John concluyó su ´Lost weekend´ para retirarse este temporalmente de la música para cuidar de su familia hasta 1980, además, ese año tampoco pudo publicar demasiado material original debido a compromisos contractuales”. ¿Quizá él tuvo algo que ver?.

Como anécdota realmente curiosa el viejo Arth deja caer como si tal cosa: “También será la primera vez que podamos ver en los créditos de, por ejemplo “Imagine” o “Band on the run” esa doble autoría “Lennon/McCartney”, que por supuesto, no tendría cabida en las creaciones atribuidas a Harrison o Starr, que seguirían manteniendo inalterables sus derechos de autor”. Una maniobra, que a buen seguro, podría beneficiar a los cuatro beatles por igual, pulsando las dimensiones del proyecto “Distology”.

Toda una mina, que el viejo Arthur, de vuelta a su adorada Australia, aun –y a su pesar- lleva guardada en su manga. Todo nuestro agradecimiento desde aquí, a este simpático y viejo zorro, fruto de otra época, ciertamente más gloriosa, que nos mostró orgulloso, y con suma hospitalidad, en la recamara de su coqueta “Dixon Recylced” el tan relevante proyecto sin ningún tipo de contraprestación o compromiso por nuestra parte, excepto el de no haber fotografiado muy cuidadosamente su “humilde” cofre. Ahí os dejamos más material gráfico y una pequeña lista con los títulos de cada uno de los cds que contiene la -muy austera- caja (realmente parecida al white album) pero de maravilloso y deslumbrante contenido. 

Diseño interior, funditas a lo "Adelante Bonaparte" y uno de sus extensos booklets.


CD1 “All things McPlastic” 1970.
CD2 “Imagine the RAM” 1971
CD3 “Sometime in Wild Life” 1972
CD4 “Band on the Material Games” 1973
CD5 “Red Rose Walls & Dark Horse Bridges” 1974.

Mucha música y Feliz año a tod@s!

lunes, 7 de diciembre de 2015

JULIO DE LA ROSA. ContraClub, Madrid. Domingo 6 Diciembre 2015.




El pasado domingo, esquivados los miles de turistas que arrasaban las calles del centro de la capital, pudimos finalmente abrirnos paso hasta la, no tan demasiado íntima como se prometía, actuación que nuestro querido Julio de la Rosa ofreció para ochenta devotos de su trayectoria. Quizá el reclamo de “concierto exclusivo” llenó en exceso, lo que de no ser por ese reclamo hubiera sido mucho más especial. ¿En cuántas ocasiones hemos podido disfrutar de Julio junto a cuatro monetes más al calor de las velitas?. Alguna que otra, resultando siempre una maravilla. En cualquier caso, aunque apretados para ser un domingo cuasi-festivo, coreamos igualmente su envidiable y personal repertorio.

Julio de la Rosa, Madrid. Diciembre 2015.


Julio comenzó entregando a dos de los presentes elegidos al azar un par de cartas de amor previamente escritas. Tras sonreír al ver las caras de asombro de los asistentes congratulados, el del Puerto arrancó a ritmo de un simpático, llamémosle drone-cassette sitar, que emitía justo eso, un zumbido monocorde y fluctuante adecuado a “El traje” que interpretó tirando de spoken-word. Original comienzo, como no podía ser menos, para un despistado de la Rosa, que no sabía muy bien si afrontar el set en modo jornada festiva o laborable.

Más adelante, y ya metidos en su vibración "cassette cash converters", disparó “Colecciono sabotajes”, “Uno”, “Gigante” o “Las camareras”, todas ellas fantásticas, aunque porque no decirlo, con cierta desafinación de la que durante toda la actuación el propio Julio hizo más de una coña. Como acostumbra, y para suplir la falta de banda, en esta ocasión también tiró de loops y efectos varios, cosa que junto con la ayuda de varios cachivaches más, véase diversos tipos de cítaras/arpas, o melódica nos embelesó mientras sonaban una tras otra “Hasta que te hartes”, “Maldiciones comunes” y también, la primera tras bajar de las tablas por primera vez, y que nos hizo más que felices al recordar esos maravillosos “EHB” como fue “Pingüinos y Koalas”.

Julio y sus cacharretes.


-Cuando me paso de Gin tonics ya empiezo a desvariar- Comentó. Ojalá y el gaditano hubiera perdido los papeles un poquito más, pues un remate de faena al son de “Entresemana” sin enchufe y mezclándose con la audiencia, bien mereció andar un poco espachurradetes apurando el tercio a precio de oro. Un creador tan puro y honesto, como necesario.

domingo, 29 de noviembre de 2015

BART DAVENPORT+Pájaro Sunrise. Café Berlín. Sábado 28 Noviembre 2015.



Nuevo concierto en la capital del californiano Bart Davenport, acompañado esta vez por Yuri Méndez, alma máter de Pájaro Sunrise en solitario, esta vez en el Café Berlín, acogedor e íntimo enclave, que situado en un lugar privilegiado de la capital, dedica la mayor parte de su programación a músicas no tan cercanas al pop, pero que en esta ocasión quiso reunir, además de estas dos fantásticas propuestas, a ese mix entre Kevin Ayers y Townes Van Zandt de la lejana Tasmania que es Howard Eynon un par de horas antes. Lastima no poder chequear su directo por cuestiones horarias.

Con un poco de retraso sobre el horario previsto comenzó Yuri, ofreciéndonos un set acústico cortito pero de lo más especial. Sólo, con Martin en mano (espectacular sonido) fue mostrando temas tan fantásticos como “Evangeline” o “Minolta” además de bocetos de lo que será su último largo, el cual, según sus palabras ha sido producido por el propio Davenport en Punta Paloma (Cádiz). Una hora que se nos hizo corta, cuando éste remató la faena con la dylaniana “Don´t think twice” y “Summerface” de su propia cosecha. Muchas ganas de escuchar lo que se ha, o está siendo cocinado bajo la etiqueta Lovemonk.

Yuri Méndez, aka. Pájaro Sunrise. Café Berlín. Noviembre 2015


Breve receso en una sala repleta (las entradas en puerta estaban agotadas horas antes de la apertura) para retomar el pulso de la mano de Bart y su Gibson añeja. Influencias macartnianas y un cierto aire muy Ron Sexsmith siguen acompañando al americano, que con toda alegría y desparpajo nos regaló una retalía de temas pertenecientes a todas sus épocas.

Bart Davenport. Directo a Vinylola.


”Girl gotta way” o “Dust in the circuits”, perteneciente a su última referencia “Physical world” nos situaron ante un tipo que destilaba sentido del humor. Esta vez, refiriéndose al halo de misterio que envolvía –según él- a la capital y sus gentes... Cosas suyas. Una gran versión de “Bachelors kisses” de los celebrados australianos “The Go-Betweens” dio paso a “The saviours” o saltarina “LA Girls” que desembocaron en una colaboración extra –e improvisada- entre los dos artistas que hizo las delicias de los allí presentes.

Bart y Yuri. De buen rollo.


En definitiva, una noche íntima, especial y con la sensación de haber vivido uno de esos conciertos que supuran autenticidad y background musical a raudales.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Crónica: LOS ENEMIGOS. La Riviera. Madrid. Sábado 21 Noviembre 2015

Entrañable reencuentro con Los Enemigos quince noviembres después de su última aparición en La Riviera madrileña. Ello conlleva toda una serie de sentimientos encontrados, además de la escucha en la cola de entrada un sinfín de comentarios relativos al inexorable paso del tiempo y sus consecuencias (no solo concernientes a nuestros tristes cueros cabelludos). –¡La última vez que estuvimos aquí estábamos partiendo el tripi, y ahora... una palmera de chocolate! ¿Le has puesto ya ¨Happy feet¨ a tu chaval?- eran algunos de las espontáneas y alegres confesiones de la animada muchachada a las puertas de la sala. Puro Rock.

Josele Santiago, La Riviera. Noviembre 2015


Tras pasar las ligeramente incrementadas medidas de seguridad, lo cual, a buen seguro, a todos nos tranquilizó (aun en paranoia post-Bataclaniana), nos preguntábamos si ya hemos caído en el tópico de “se nota que eres mayor cuando tú corres detrás de la policía, y no delante”. En definitiva, todo listo para disfrutar de una de las bandas que más nos dio y nos sigue dando, en su entorno natural, las (ya nos gustarían más humeantes) salas de concierto.

Ni jaulas, ni pasarelas. Canciones.


Arranque firme y seguro de un contentísimo y chispeante Josele y los suyos, que nos metieron en vereda con temas pertenecientes a su disco-reunión “Vida inteligente”, por cierto, muy bien intercalados a lo largo de toda la actuación. A modo de pequeñas cucharadas de un nuevo plato a probar entre el grueso de delicatessens de toda la vida. “Esta mañana he vuelto al barrio”“Dentro” o “Alegría” de su “Gas” se fueron mezclando con las novísimas “Hombre que calla” (preciosa) o “Ciudad satélite” (con Fino a los mandos). Por supuesto, sin privarnos de himnos. Temas como “Septiembre”, “La otra orilla” y “Miedo” sonaron a las mil maravillas consiguiendo despertar en nosotros a ese cinturón negro de karaoke que todos llevamos dentro.

"Ciudad Satélite". Cosa fina.


Breves referencias, por parte de Josele a lo acontecido en París, dedicando un tema a los que tienen atentados en casa todos los días. Mientras que Fino, más conciliador, agradecía a toda la parroquia madrileña la insistencia por su vuelta (incluyendo éste, los anuales “Desencuentros Enemigos” celebrados en diversas localidades desde la separación del grupo).

Más madera, retomando algunas de las esenciales pertenecientes a “Nada” como ”Me sobra carnaval”“Todo a 100”, o la pareja más Chris Speeding de su repertorio “John Wayne/Complejo” con las cuales, llegamos a un bis por el que el cuarteto, encantado de la vida, no se hizo mucho de rogar.

Los Enemigos, La Riviera, 2015. 30 años de carretera les contemplan.


Una espléndida manita como “Desde el jergón”, “La cuenta atrás”, “El gran calambre final” y “An-tonio”, antes del remate final con “Quillo (he vuelto a nacer)” se encargó de dejarnos (tras dos horas y pico), no resarcidos, pero sí con la sensación de haber disfrutado, vivido de nuevo, uno de los mejores repertorios de la música en castellano de todos los tiempos. Tan bueno, que cada una de las más de mil almas allí congregadas salimos pensando y repensando en una mixtape de (al menos) una decena de temas que nos hubiera encantado saborear antes de abandonar el recinto flotando al compás de “Perfect day”.  En este caso, justicia poética.

Texto: Vinylola

Fotos: A.T.S. (AsunTereStudio)