lunes, 28 de mayo de 2012

Standstill&Bonaparte ensemble-El eslabón perdido

STANDSTILL & BONAPARTE ENSEMBLE. Círculo de Bellas Artes. Madrid. Lunes 21 de mayo.  21.30 horas .
Un teatro lleno presenció lo que bien podría asemejarse a un pequeño ejército, en este caso napoleónico (valga el chiste fácil) invadiendo las tablas del bonito circulo madrileño. Primero de sus tres últimos conciertos de gira, en el que un alrededor de una docena de músicos asaltaron el muy tenuemente iluminado escenario, acompañados de un silencio sepulcral que presagiaba algo serio, muy serio. Standstill.
Comenzando con “Todos en pié (prefacio)” todos supimos que realmente no estábamos ante un concierto al uso. Se exigía de entrega, serenidad, y corazón. Ni mas ni menos que lo que Enric y compañía comenzaron a regalarnos entre preciosos a la par que afilados arreglos de cuerda y viento que elevaban las canciones a otro nivel.
Fueron llegando “Vida normal”, “Moriréis todos los jóvenes” o “Hay que parar” como un flujo acuoso, natural y constante. Mención especial al excelente trabajo de una brutal sección rítmica enriquecida por dos percusionistas extra al gran xilófono que entre juguetones ostinatos rítmicos lograron enriquecer aún mas el onírico ambiente, todo ello comandado por un entregadísimo Ricky Lavado dando el contrapunto denso y potente.
Una primera sección dedicada a su último trabajo concluyó con la bonita “Cuando ella toca el piano” y “Elefante” dando paso a temas pertenecientes a su anterior Vivalaguerra del que escogieron sus highlights sin pudor, cosa que por supuesto nos regocijó a los allí asistentes hasta casi provocar el salto de la butaca.
Un interludio recordando a su primera época con “What truth?” con arreglo al cuarteto de cuerda desenvocó en “La famila inventada” para encarar el apabullante final del espectáculo que llegaría con “Canción sin fin (epílogo)” como broche final a parte de un solo bis en el que interpretaron “Adelante Bonaparte” por aclamación popular.
Personalidad, personalidad y personalidad. Esto resume lo que hoy por hoy representa Standstill. Un perdido eslabón patrio en medio de las décadas que se diluyeron entre auto-negaciones y miradas hacia revivals foráneos de todo tipo
No es vanguardia; es cercanía, constancia y ansia de creación sin corsés frente a la fácil complaciencia que en la actualidad nos turba. La muestra de que desde aquí se puede llevar la música un paso mas allá.

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