miércoles, 2 de enero de 2019

Podcast Vinylola: "La Caravana" Programa 4x07: Especial Fin de Año.



 Algunos podcast terminan sus temporadas en junio porque hacen un descanso veraniego y luego vuelven a la carga en septiembre. Nosotros, al ser un programa que se dedica a celebrar el aniversario de los discos más emblemáticos, concluimos cada temporada cuando termina el año en cuestión. Aclarado esto, os presentamos nuestro muy particular “especial navideño”, “especial de fin de año” o “especial fin de temporada”, como lo queráis llamar. En él solemos meter algunos discos que nos han quedado en el tintero durante nuestro repaso anual y que, por motivos de tiempo (es difícil que nuestras apretadas agendas coincidan para juntarnos a grabar), no han podido entrar. En estos especiales no entramos a analizar cada disco con tanta profundidad como en otros programas, pero ahí va nuestra recomendación de unos discazos que queremos reivindicar. 

Aparte de esto, hemos querido aportar algo distinto en estas fechas tan señaladas y nos hemos divertido un poco con un mini-concurso donde ponemos a prueba la sabiduría musical de los miembros de La Caravana. También hemos incluido unas jugosas pifias/tomas falsas para que veáis el ambiente que se respira detrás de los micros en cada grabación de la Caravana. Esperamos que os guste y os riáis un rato, que la vida son dos días. Miguel Popsonic, Papa Negro, Tommy, el Señor X y DiFender os desean a todos lo mejor para este nuevo año.

martes, 11 de diciembre de 2018

Podcast Vinylola: La Caravana. Discos 30 aniversario (1988)

En nuestro loco recorrido por la historia musical, llegamos a los ochenta, pegamos un frenazo en 1988 y nos planteamos el reto de buscar allí algunos discos que puedan ser “rescatables”. Tras mucho analizar los distintos elepés publicados, nos dimos cuenta de que había calidad suficiente, no sólo para éste, sino para varios programas (sobre todo si te mola el thrash), aunque por cuestiones de calendario y ganas vamos a dedicar una única sesión a celebrar el 30 aniversario de unas obras musicales bastante dispares (por decirlo suavemente).
Nos centramos en cuatro estilos muy diferenciados para tener una visión panorámica de lo que se estaba cociendo en aquel año: analizamos el rescate de unas viejas glorias que no levantaban el vuelo (Travelling Wilburys); recordamos el incipiente estilo neo-prog queintentaba contra viento y marea mantener con vida el rock progresivo en una década que parecía orientada hacia otros derroteros (Marillion); ofrecemos un bootleg inédito en directo de una de las más grandes bandas de la historia en el ocaso de su carrera (Pink Floyd); y osamos mezclar las churras con las merinas metiendo en el mismo programa la cumbre del heavy metal en su momento de gloria (Iron Maiden) frente al nacimiento del sonido que luego se conoció como Grunge (Mudhoney), proveniente de la ciudad de Seattle (que se pronuncia /Sítel/ como todo el mundo sabe).
Como podéis observar nos metemos en un berenjenal importante, tratamos de reivindicar que los ochenta no fueron tan malos y discutimos con vehemencia sobre si Steve Harris es un tío cojonudo o es más cansino que las cortezas de cerdo.



lunes, 19 de noviembre de 2018

FINO OYONARTE. Café Berlín. 17.11.18



La cadenciosa música de Elliott Smith en la PA fue la antesala perfecta para acomodarnos en un “excesivamente practicable” Café Berlín. Adjetivamos excesivamente practicable debido a nuestra sorpresa al no encontrárnoslo atestado de seguidores del nuevo trabajo del exEnemigo. Bien es cierto que su gira ha sido lo suficientemente extensa para que todo el que quisiera degustar sus preciosas canciones a lo largo de la península haya podido hacerlo, pero también lo es que en la capital quizá no había disfrutado de las condiciones que el Berlín ofrecía. Solo por eso, echamos de menos un poco más de aprecio por el nuevo y fantástico trabajo de alguien que ha demostrado a lo largo de los años haber hecho más que la media por la cultura rock en España.



Con todo y con eso, desde que Fino apareció acompañado de viola y chelo para interpretar el grueso de su álbum: Unas “A la deriva”, “Sueños y tormentas”. “Huellas en el tiempo”, “Afortunado” o “Por casualidad” se mostraban amplias; respirando y ofreciéndonos toneladas de sinceridad, incluyendo cada una de ellas una nueva configuración, desde él a solas con su vieja Gibson, al octeto que vistió cada una de las piezas. Tampoco faltaron “Por donde empezar”, “Estos años”, “Atrapado” y “Cien pasos” que al igual que el primer bloque del set nos emocionaron y engancharon entre comentarios tan tranquilos como divertidos. Una especie de narrador de lo que fueron sus inspiraciones e inquietudes a la hora de emprender esta nueva aventura fue todo lo que necesitó para situar al menos acostumbrado a esos aromas a Nick Drake o el antes mencionado Smith.


Al repertorio se sumaron covers, tanto de su anterior etapa al frente de Clovis, con “Los pies frios” como de uno de sus artistas fetiche: Lou Reed, atacando su eterna "Satellite of Love" en solitario. Más sorpresas nos asaltaron, nuevos temas dispuestos a incluirse en siguientes Eps como “Calles vacías” o “No mirar atrás", que se intercalaron con la presentación de cada uno de los miembros de su banda.
 "Demasiado corto" fue el comentario general. Tras un breve paso a camerinos, el grupo repitió tema respetando la formación completa.


Un deseo oculto: Con ganas nos quedamos de gritar: ¡“De Pastel”!, desde luego, una de nuetras favoritas de Fino al frente de los Enemigos. ¿Ampliación de repertorio? ¿Quizá más adelante?


Grande y valiente. De los conciertos que uno echa más en falta. Chapó.

Fotos: Vinylola / Instagram.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Crónica: José González & The String Theory. Teatro Lope de Vega (Madrid). 1/10/18



Fantástica la noche que el colectivo germano-sueco “The String Theory” nos brindó junto a nuestro querido José González. Tan parco en palabras y sencillo como de costumbre (accedió al recinto, mochila en ristre, junto a los que allí estábamos aguardando en la cola), el muchacho ni siquiera se cambió de “ato”. Para qué, de sobra sabía que los que allí estábamos no buscábamos fuegos artificiales, sino magia, y eso es fue lo que nos regaló. 


No hacemos referencia previa a (llamémosle) la orquesta de cámara acompañante por casualidad. Esta, nos ofreció momentos únicos, no solo decorando el esqueleto armónico de las bellas y desnudas canciones de González sino, como antaño, reestructurándolas y dándoles un toque a la par que abstracto, épico. Inteligente y sabia decisión del bonaerense afincado en Goteburgo.


Allí, y mientras sonaban las primerísimas “Crosses” o “Heartbeats” pudimos percibirlas grandes, y si cabe, aún más evocadoras. No comenzó por los clásicos sino con la inesperada “Far Away”, procedente de la banda sonora del videojuego Red Dead Redemption, aunque José prestó especial atención a sus dos últimos trabajos. “Abram”, “What Will”, “Cycling Trivialities”, “Every Age” o “Vissel” tuvieron un papel protagonista a lo largo del show.


Por allí, en todo momento se percibió el espíritu de ese Nigel Godrich mimando las canciones de Atoms for Peace o al más agudo Jonny Greenwood en cualquiera de sus facetas fílmicas. Trabajadísimas orquestaciones que a buen seguro han costado meses de ensayos y ajustes para lograr esos olores y texturas ambiguas que bien podrían asimilarse a fantásticos proyectos en castellano que se alimentaron de orquestación “clásica” en cualquiera de sus tipos. Véase Standstill & Bonaparte Ensemble.


En cualquier caso, José González, cada vez más, abraza la experimentación y la apertura de miras. Fue el caso de la hiperrítmica “Prism Part Blue” o el maravilloso arreglo de “Down on the line”. Por supuesto, y a pesar de todo, no faltaron “Cycling Trivialities” o “Teardrop” con la que hizo el amago de despedirse. 
En definitiva, noche de enmarcar en un buen Top 5 en cuanto a conciertos de lo que llevamos de año, a cargo de un músico que parece empeñado a unirse al club de los que hacen avanzar el tren de la música, no solo hacia delante, sino en el buen sentido, escapando de halagos y posiciones conservadoras e insustanciales.  

Nuestra especial gratitud a SON Estrella de Galicia.

Fotos: Instagram / Vinylola.

viernes, 21 de septiembre de 2018

DAMIEN RICE. Teatro Circo Price. Madrid, jueves 20 de septiembre de 2018.



Está bien, lo confieso: Nosotros aguardamos en cola virtual para conseguir entradas de U2 hace meses. Misión imposible. Pero la Divina Providencia, o más bien algún leprechaun traviosete, nos tenía guardada una sorpresa.
Damien Rice, otro irlandés ilustre pero diametralmente opuesto a las coordenadas del cuarto dublinés (a pesar de su famosa cover de la sempiterna “One”), acudió en nuestro auxilio para permitir disfrutar de su primer set en suelo madrileño. Un privilegio.

Más de quince años han pasado desde que (como casi todos) lo descubriéramos de mano de esa preciosa carta de presentación que fue “O” y que nos convirtió en más-que-fieles a su idiosincrasia y gusto. Todo llega, y además en un envoltorio inmejorable como fue el Teatro Circo Price capitalino. Este, por momentos se hizo tan pequeño como nuestro dormitorio en casa de papá y mamá, en donde en la oscuridad lo triturábamos vehementemente. Una y otra vez.

Damien Rice- Teatro Circo Price. 20 septiembre 2018


“The Profesor & La Fille Danse”, “Delicate” y la cadenciosa “9 Crimes” al piano abrieron el concierto de la mejor manera posible, entre botellas de vino a su derecha (que quedaron encorchadas) y una audiencia selecta, entendida y entregada que lo alababa como a un genuino John Boy soñado por Love of Lesbian.

Dramatismo, sí, pero el justo. Mucho sentido del humor y retranca isleña del de Celbridge en la introducción a muchos de sus números, siendo quizá “Annie/Sex Change” la más divertida de todas. “Quedé con una amiga al otro lado de la ciudad en un día de lluvia, era un día triste y me dijo que si quería dormir en su cama. Yo entre balbuceos conteste que sí. Entonces me dijo que estupendo, su hermana se iba con una amiga... Así yo puedo dormir en la suya”. El pobre Damien cuenta como, paso seguido, su follamiga (aseguraba que muy hippie) le invitó a “autoconocerse” y pasar un buen rato a solas. “Así que intenté pasar un buen rato a solas conmigo mismo”, zanjó. Fácil vislumbar el desenlace. Audiencia de monólogo encantada y preparada para continuar con algunas de las descargas más importantes del concierto: “The Greatest Bastard”, “Elephant” o las inconmensurables “Rootles Tree” y “Volcano” nos pasaron por encima entre esas maravillosas fluctuaciones dinámicas marca de la casa.

Damien Rice- "The Greatest Bastard".


También tuvo tiempo para estrenar la nueva “Your Astronaut” o compartir escenario con una madre e hijo que le venían siguiendo en su gira desde Milán, colocando el  micro entre ambos en la frágil “Cold Water”. Tras también repasar “I Remember” y preguntarnos qué nos gustaría que tocara, el piano o la guitarra; qué canción sí, o qué canción no nos gustaría escuchar; hacernos reír referenciando su amor al chocolate; o recordando tiempos en Álcalá de Henares, donde supuestamente le hubiera gustado tanto vivir como en el resto de España, según sus palabras, “donde el cielo es siempre azul”, nos dejó con la miel en los labios asegurando que el teatro cerraba. Nada más lejos de la realidad.

Piano or guitar?


Un bis antológico terminó de rematarnos un par de minutos después del sonoro pataleo con que las aproximadamente mil personas que abarrotaban el Price pedían más y más. Y así fue. La infaltable “The Blower´s Daughter”, “Trusty and True” (karaoke universal a tres voces) y “Cannonball” a pelo desde el mismísimo proscenio fueron el colofón perfecto a un show para cada uno de los que allí, boquiabiertos pensamos que no había pasado el tiempo, que ese pequeño duende irlandés seguía susurrándonos en nuestro casa, quince años antes, entre las mismas sábanas donde disfrutábamos de su voz con los auriculares a medio gas, febriles e incapaces de resistirnos al embrujo de sus maderas. Gracias.

Fotos: Vinylola e Instagram.